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Compartiendo con nuestras socias y socios de la tercera edad de Molino Abajo, Temoaya, Estado de México.

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Entrega de Reconocimiento a la labor de Gabriela Goldsmith Presidenta de \\\\\\\\

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Participación en la campaña “Yo Me Declaro Defensor” de los Defensores de Derechos Humanos por la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU Navy Pillay.

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Thelma Dorantes Autora y Actriz principal de la obra de Teatro \\\\\\\\

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Category Archives: Noticias

Delegación de la Isla asistirá a reunión ministerial sobre juventud en Moscú

Esta NOTICIA fue originalmente compartida en Mi Aula Virtual Latinoamérica Noticias

Fuente: Cuba Juventud Rebelde

Una delegación encabezada por Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), partió este martes hacia Moscú, la capital rusa, para participar en una reunión ministerial internacional de responsables de las instituciones que se ocupan de la implementación de políticas de juventud.

El encuentro, que sesionará del 12 al 14 de este mes, constituye la antesala del 19no. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que acogerá ese país a partir del próximo domingo, y al cual dedicará la importante reunión gubernamental la última jornada de intercambio.

Este cónclave, que unirá a representantes de casi todos los países del orbe, prevé como temas centrales de análisis la educación, la ciencia, la ecología, el medio ambiente y la seguridad internacional, siempre enfilados a la protección de las nuevas generaciones.

Minutos antes de partir a la cita, la Primera Secretaria de la UJC destacó la trascendencia del encuentro para exponer las principales experiencias de la Mayor de las Antillas sobre estos temas, en especial los relacionados con la educación y la ciencia, en los que Cuba ha mostrado una constante preocupación por sus hijos más jóvenes desde el mismo triunfo de la Revolución, en enero de 1959.

Agregó que esta será otra oportunidad para intercambiar proyectos y conocer también sobre las realidades que viven otros jóvenes del planeta, cuyos derechos no pocas veces son vulnerados. «Nos pronunciaremos por un futuro promisorio, lleno de inclusión, seguridad plena y con un marcado compromiso social para nuestros niños, adolescentes y jóvenes, quienes también están aportando a la construcción de un mundo mejor».

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Despedida cederista

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Fuente: Cuba Juventud Rebelde

La zona No. 136 del consejo popular Camilo Cienfuegos, en el municipio de La Habana del Este, en la capital, fue el sitio escogido este martes para que los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) dijeran adiós, en nombre de todo el pueblo, a la delegación cubana que participará en el 19no. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que comenzará el próximo día 15 en la ciudad rusa de Sochi.

Omara Durand, multipremiada atleta a nivel mundial y una de las delegadas a la cita juvenil, mereció el Premio del Barrio este año y la ocasión fue propicia para que lo recibiera de manos de Carlos Rafael Miranda, coordinador nacional de los CDR.

Además, el Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, a través de su segundo secretario, Ronal Hidalgo Rivera, y como muestra del trabajo conjunto de ambas organizaciones, entregó la bandera cubana a tres zonas de ese consejo popular con labor destacada.

En otro momento significativo de la actividad, fueron distinguidos con los pulóveres de la delegación cubana al Festival tres jóvenes del Camilo Cienfuegos, candidatos a integrar el Destacamento Juvenil 9no. Congreso por su activismo incansable al frente de sus barrios.

Los participantes en la cita mundial recibieron de ese consejo popular, además de muy buenos deseos y criterios para llevar a Sochi, fotos del líder histórico de la Revolución que pusieron en alto durante la actividad.

María Elena Fadraga Martínez, presidenta del CDR 5 de la zona, dijo a los delegados, en nombre de la comunidad, que están conscientes de que los muchachos sabrán representar a la juventud cubana de ayer, hoy y siempre, y a muchos cubanos dignos que ofrendaron su vida por Cuba.

Entre la infaltable caldosa, bailes populares e intercambios con los habitantes de la zona, transcurrió la noche que tuvo como cierre un concierto de la agrupación Arnaldo y su Talismán.

Yulaisi Miranda, ganadora de la pasada edición del programa Sonando en Cuba, regaló una canción a los presentes y convocó a los delegados al concierto que ofrecerán todos los artistas invitados al Festival, que tendrá lugar en la noche de este miércoles, en la villa de la delegación.

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Cuba vs. Irma (XV): La recuperación

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Fuente: Cuba Juventud Rebelde

Directivos de la Unión Nacional Eléctrica, la ANAP y el gobierno de La Habana comparecen este miércoles en la Mesa Redonda para informar detalles de la recuperación del país por los cuantiosos daños ocasionados por el huracán Irma

Autor:

Directivos de la Unión Nacional Eléctrica, la ANAP y el gobierno de La Habana comparecen este miércoles en la Mesa Redonda para informar detalles de la recuperación del país por los cuantiosos daños ocasionados por el huracán Irma. El programa contará también con reportes de diversos territorios.

Cubavisión, Cubavisión Internacional, Radio Habana Cuba, el canal de YouTube y la página de Facebook de la Mesa Redonda transmitirán en vivo este programa desde las 7:00 p.m. El Canal Educativo lo retransmitirá al final de su emisión del día.

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Con humildad, Perú cocinó un equipo que sueña con Rusia 2018

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Fuente: Gestión Perú Último Momento

AFP.- Decía Michel Platini que un equipo de fútbol representa una cultura, una manera de ser. Así como su gastronomía, Perú no tiene individualidades sino ingredientes humildes que, juntos, resultan platos deliciosos. Sin estrellas, el DT Ricardo Gareca armó un equipo que todavía sueña con Rusia-2018.

Tras anotarse para el repechaje, deberá primero batir a Nueva Zelanda en duelos de ida y vuelta en la primera quincena de noviembre, y romper un ayuno de 36 años: invitados al Mundial de 1930, llegó por méritos propios a México 1970, Argentina 1978 y España 1982. Luego sólo coleccionó amarguras e indigestiones.

Con el empate 1-1 en casa ante Colombia, eso sí, no ha logrado quebrar la maldición: Perú no le gana en su templo a la escuadra cafetera desde 1981, precisamente desde la última vez que fue a una Copa del Mundo.

Hoy Perú espera devorar el platillo del triunfo. Uno que ensayó por décadas y que se le quemó varias veces en el horno sin siquiera estar listo.

Energía de las calles

En las eliminatorias a Brasil-2014, Perú llegó muerto a su último partido con Bolivia tras una campaña del terror. Era un día más en Lima. Pero este martes, las avenidas y plazas estaban teñidas de blanco y rojo, los colores de la bandera peruana. Perú era una fiesta.

Ejecutivos con el traje y la camiseta de la selección, gente en la calle yendo a sus trabajos vistiendo la blanquiroja, policías haciendo sonar el silbato con los ritmos de las barras, mientras dirigían en tránsito. Programas de televisión con personas danzando “Moscú”, aquel ‘hit’ de 1979 de los alemanes “Dschinghis Khan”.

En los Andes y la Amazonía, los militares y policías de distintos cuarteles alejados de Lima enviaban sus saludos. Hasta el presidente, Pedro Pablo Kuczynski, se entusiasmó y dijo que decretaba mediodía no laborable. Luego tuvieron que aclarar que los permisos recién iniciaban a las 16H00 horas.

Las entradas para el Perú-Colombia en el Estadio Nacional de Lima se agotaron 3 horas después de que se pusieran a la venta vía internet, con gente que hizo filas virtuales que superaban en hasta 10 veces el aforo de 40.000 que tiene el Estadio Nacional. La barra colombiana era un pequeño punto que se perdía en el mar rojo.

La humildad

“Es el desafío más importante de mi vida”, dijo Ricardo Gareca cuando asumió el mando en marzo de 2015. Buscó lo mejor que Perú tenía en medio de un campeonato nacional de bajo nivel competitivo, clubes de fútbol con deudas económicas y con un terrible desempeño en torneos internacionales.

Tras un inicio con tropezones, donde recurrió a los mismos de siempre, el ‘Tigre’ prescindió de las ‘vacas sagradas’ y apostó por un equipo casi renovado, con jóvenes de las canteras y de equipos humildes. Esta parte del proceso fue dura, porque la prensa especializada demandaba resultados inmediatos y hasta pedía su cabeza.

Pero Gareca mantuvo la serenidad y ‘se casó’ con sus elegidos, muchas de ellos poco conocidos y jóvenes.

Tomó como base el equipo de la Sub-20 que no clasificó al Mundial de Turquía en 2013. En aquella ocasión un jovencito Edison ‘Orejas’ Flores, decía: “No pudimos clasificar pero vamos a dar qué hablar. Ahorita no, pero vamos a dar que hablar”, aseguró quien hoy milita en el Aalborg BK de Dinamarca.

Gareca descubrió a Christian Cueva, quien pasaba por un mal momento en Alianza Lima y hoy es estrella en el Sao Paulo de Brasil. Y al ‘Orejas’, goleador de la selección después del destacado Paolo Guerrero.

También al portero Pedro Gallese, de notable actuación en el empate frente a Argentina a quien un comentarista argentino alguna vez lo calificó de arquero “medio pelo”, pero que no dejó pasar una bola albiceleste en el empate en La Bombonera.

Decía el exmundialista Germán Leguía que el equipo de Gareca era como un auto antiguo compitiendo con vehículos deportivos. Pero que en esta ocasión se transformó en una especie de “Cupido Motorizado” que dio pelea. No tenía individualidades pero tenía corazón.

“Tú los ves y son sencillísimos. Cuando les preguntaban por los triunfos ellos decían: aún no hemos ganado nada porque si no clasificamos no sirve. Esa es la viva imagen de su mentor, Gareca”, aseguró a la prensa.

Este es el inicio de un nuevo camino. Aún queda Nueva Zelanda. Como ocurrió tras el 2-1 frente a Ecuador en Quito, en medio de la celebración, Gareca miró a uno de sus jugadores, se llevó un dedo a la cabeza y le dijo: “Piensen”.

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

¡Oportunidad!… ¿la sabremos aprovechar? (I)

(I parte)

El hecho de que no podamos “conocer plenamente” la realidad no es, pues, solo un signo de la limitación de nuestro conocimiento sino indicación de que la realidad misma es “incompleta”, abierta, una actualización del proceso virtual subyacente del Devenir”.

Slavoj Zizek

A 100 años de la revolución de octubre de 1917, una mirada retrospectiva nos sirve de referente para analizar la evolución de nuestros propios y actuales procesos sociales y políticos. Nuevas lecturas, otras visiones, diferentes perspectivas, nos ilustran sobre ese acontecimiento y nos dan luces para reinterpretar nuestra realidad.

 

En la Rusia de finales de siglo XIX y principios del XX, el acelerado desarrollo del capitalismo creó una formidable y poderosa clase obrera y un proletariado industrial que irrumpió con una fuerza avasalladora en la vida semi-feudal y clerical de ese imperio dominado por el zarismo. Una entusiasta e instruida intelectualidad influida por ideas liberales, socialistas y comunistas se puso al frente de la revolución obrera y campesina que se llevó por delante a una débil burguesía que no estaba preparada para tamaño reto. La primera guerra mundial sirvió de marco épico y trágico para el triunfo de los insurrectos. Sin embargo, la cultura proletaria –internacionalista y colaborativa– no era todavía una construcción real y efectiva entre las masas obreras; era un sentimiento, algo instintivo, más que una posición consciente y práctica. El debate sobre la “guerra defensiva” y la “guerra inter-imperialista” que antecedió al acuerdo (“casi” una claudicación) entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, dejan ver que sólo muy pocos dirigentes bolcheviques tenían la suficiente claridad sobre el horizonte y la situación internacional de la lucha de clases. Las herencias y tradiciones nacionalistas, religiosas e individualistas, fuertemente ancladas entre los campesinos y pueblos sometidos por el imperio zarista, terminaron por imponerse (e incluso, hoy reviven con más fuerza como expresión de “raíces culturales”). Los intelectuales más consecuentes fueron derrotados y aislados del proceso, y una cúpula de funcionarios y burócratas se puso al frente del aparato estatal anulando y destruyendo las formas democráticas de poder obrero-campesino que se habían construido en los momentos de fervor revolucionario.

 

El trabajo colectivo, el esfuerzo de los trabajadores y labriegos, el sacrificio libertario y la lucha nacionalista frente a los imperios occidentales, fueron insumos durante varias décadas para electrificar e industrializar el país, mejorar el nivel de vida de millones de personas, derrotar al fascismo alemán en la segunda guerra mundial y, durante un tiempo, alentar y estimular a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo en la búsqueda de una alternativa superior al capitalismo. Sin embargo, el impulso inicial se perdió y el capitalismo se filtró por los diversos tejidos de la sociedad y asumió nuevas formas en la vida de esa sociedad, no sin producir enormes tragedias y dolores en el alma de esos pueblos.

 

Quedan las enseñanzas que siguen elaborándose con base en la evaluación de esa primera gesta triunfante de los trabajadores en esa región del planeta. Entre otras, las graves consecuencias de la deriva autoritaria que produjo millones de muertos y se convirtió en un fardo fatal para el ideario y la causa socialista y comunista. Un sueño justo de búsqueda de igualdad y equidad se convirtió por el camino en una “causa capturada” por una cúpula burocrática y militar; se pasó de un “zarismo blanco feudal” a un “zarismo rojo socialista”, la lucha emancipadora de los trabajadores derivó hacia un nacionalismo ruso con prácticas imperiales presentado como “solidaridad proletaria”. Se intentó transformar “desde arriba” y “a la fuerza” a la sociedad usando un Estado “proletario”, que de proletario tenía muy poco y mucho de burocrático y policial. Ese aparato estatal se separó tanto de la sociedad que aspiraba transformar, que terminó ahogando lo fundamental y básico en el ser humano: la capacidad crítica, la creatividad, la invención, la innovación y la libertad. La supuesta revolución mató el espíritu revolucionario y se suicidó en su intento emancipatorio. Es real y verídico lo ocurrido, y además, se sigue repitiendo en otros ámbitos y regiones.

 

Reflexionando sobre esa experiencia, intentaremos visualizar la evolución de las clases sociales y sectores de clase en Colombia desde 1991 hasta la fecha. En ese año se convocó una Asamblea Nacional Constituyente y se aprobó la nueva Constitución Política vigente, después de firmar acuerdos de paz con el M19 y otras guerrillas. Hoy siguen vigentes en la vida política colombiana muchos de los actores políticos que en esa fecha representaban a diversas clases y sectores de clase; esos actores han sufrido cambios a lo largo de este tiempo y hoy se encuentran frente a un nuevo “momento de oportunidad”. Es importante destacar que han aparecido nuevas formaciones sociales como la “burguesía emergente”, variada, multicolor y con orígenes en economías legales e ilegales, y los “profesionales precariados” (nuevo proletariado), que son jóvenes trabajadores citadinos de nueva generación, que se constituyen en actores sociales de primer nivel pero todavía sin representación política definida. Así mismo, los campesinos, pequeños y medianos productores, las comunidades indígenas y negras y las clases medias, también han ido evolucionando en todos los aspectos. En lo fundamental, el reto que tenemos es el mismo: derrotar a unas clases dominantes que le temen a la democracia, que en forma absoluta están al servicio y subordinadas a la burguesía financiera global, que han sido incapaces de resolver los problemas básicos y vitales de la población colombiana, que han profundizado la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la injusticia social, y que en 2018, pueden sufrir su primera derrota histórica (parcial pero significativa) desde los tiempos de Gaitán.

 

Unas preguntas sirven para orientar éste balance y exposición. Ellas son:

 

¿Las fuerzas democráticas y sus expresiones políticas están preparadas para responder con asertividad y capacidad política al momento en que confluyen una serie de circunstancias especiales de carácter global, regional y nacional, tanto en lo económico, social, político y cultural? ¿Acaso la confluencia de la terminación del conflicto armado con las FARC, la crisis profunda de gobernabilidad, la descomposición moral de los partidos políticos tradicionales y de sus nuevas expresiones, la crisis del modelo de desarrollo productivo rentista y extractivista, la grave situación fiscal del Estado, y otras condiciones relacionadas con la justicia, salud, educación, medio ambiente, no son oportunidades para que las clases y sectores de clase subordinados y subalternos logren construir una nueva hegemonía social y política? ¿Podrán esas clases y sectores de clase construir un proyecto social, político y cultural de largo aliento, aprendiendo de las experiencias de países y pueblos vecinos en donde después de una década y media de gobiernos “progresistas” se notan las enormes limitaciones frente a los retos planteados? ¿Podrá el pueblo colombiano aprovechar la oportunidad para dar un salto cualitativo en el terreno de construir nuevas formas de participación democrática o las clases dominantes lograrán canalizar y cooptar a los representantes de esas clases sociales subalternas para mantener intacto su modelo económico de explotación monopólica y su régimen político injusto y excluyente?

 

El ascenso y triunfo de la burguesía transnacional

 

En la Colombia de las últimas 3 décadas del siglo XX y los primeros 17 años del siglo XXI, unos pocos grupos económicos en medio de su ascenso como clase dominante canalizaron importantes recursos del narcotráfico y se convirtieron en una burguesía transnacionalizada, íntimamente ligada a los conglomerados capitalistas de EE.UU. y Europa. La constitución de 1991 se constituyó en la oficialización de su triunfo sobre una débil burguesía industrial que nunca se atrevió a desafiar el poder de los terratenientes e impulsar una verdadera reforma agraria, y menos, nunca retaron al imperio estadounidense para desarrollar (o intentar hacerlo) una economía capitalista relativamente autónoma. El último representante político de esa burguesía industrial, Luis Carlos Galán Sarmiento, fue asesinado por una alianza entre la clase política tradicional y las mafias de narcotraficantes, pero su sacrificio fue utilizado por esa misma burguesía para consolidar su poder. En los años siguientes, esa burguesía transnacional se va a apoderar de las principales empresas creadas en la fase anterior, algunas de ellas estatales o semi-estatales, y las va a privatizar, destruir o compartir con el gran capital global. Casos como la Flota Gran Colombiana, Avianca, Coltejer, Bavaria, Banco Cafetero y otras instituciones financieras del gremio caficultor, son una muestra de esa acción. Solo sobrevivieron Ecopetrol y algunas empresas del sector eléctrico (ISA, ISAGEN) que están hoy en proceso de privatización y entrega al gran capital. Los grandes terratenientes dueños de las mejores tierras mutaron en grandes empresarios capitalistas de la caña de azúcar, ganadería, palma africana y otros productos, pero ante el incremento del conflicto armado interno, esa transformación se detuvo y, sólo ahora, en 2017, al calor del proceso de paz, los planes de inversión en el campo vuelven a tener en la mira a las amplias extensiones de tierra para que –en alianza con corporaciones capitalistas de todo el mundo– se impulse una nueva oleada de inversiones en lo que denominamos el segundo paquete neoliberal. La Orinoquía, el Chocó Bio-geográfico y otras ricas zonas del territorio colombiano están programadas para grandes proyectos agroindustriales, energéticos, gran-minería, turismo internacional y explotación de su formidable biodiversidad.

 

La burguesía transnacionalizada impuso su hegemonía sobre las demás clases y sectores de clase, ensanchó sus inversiones hacia Sudamérica, Centroamérica y los mismos EE.UU. y Europa, y puso a su servicio el aparato estatal que fue hábilmente reglamentado en la Constitución de 1991, adobándola con derechos fundamentales y normas garantistas y sociales en el papel, dejándole las manos libres a esa burguesía financiera para trazar la política monetaria, desregular la normatividad laboral, privatizar el sistema de seguridad social (salud y pensiones) y los servicios domiciliarios de las principales ciudades (telecomunicaciones, energía eléctrica, agua potable y aseo), y estimular la educación privada en detrimento de la educación pública a cargo del Estado. El mismo conflicto armado fue instrumentalizado a favor de sus intereses, desplazando y despejando de población indígena, afro-descendiente y mestiza amplios territorios con el impacto de la economía del narcotráfico y la minería ilegal, al calor de una guerra manipulada y controlada que servía de cobertura para sus planes estratégicos. Ahora, así como instrumentalizaron la guerra, manipulan la paz. Presentan los acuerdos con las guerrillas como bases jurídicas y legales para que se desarrollen supuestas aperturas democráticas pero sin tocar la esencia de su modelo económico y, mucho menos, la estructura excluyente de su Estado y régimen político.

 

En el proceso de consolidar su hegemonía, la burguesía transnacionalizada se encontró a principios del siglo XXI con un fenómeno político particular. Un importante sector de los campesinos ricos, recogiendo experiencias anteriores (“chulavitas”), organizó una alianza político-militar, en parte, como reacción a las tropelías de carácter delincuencial que la guerrilla de las FARC desarrolló en ciertas regiones contra ellos, y en parte, como estrategia para apoderarse de nuevas tierras con base en el despojo de campesinos pobres. Esa acción se entroncó con la estrategia paramilitar que las mafias narcotraficantes organizaron en los años 80s con los grandes terratenientes, que obtuvo el apoyo de sectores de la burguesía agraria especialmente ganadera y cafetera de regiones tradicionalmente conservadoras. La burguesía transnacionalizada, en acuerdo con grandes empresas estadounidenses como la Chiquita Brands, la Drummond, Coca-cola y otras, deciden apoyar dicha estrategia y de paso reprimir con violencia a sus trabajadores organizados en sindicatos. Fruto de ese proceso llega a la dirección del Estado Álvaro Uribe Vélez, quien se pone a la cabeza del gobierno durante 8 años a partir de 2002. Éste político logró maniobrar con cierta autonomía e independencia, cooptando parcialmente el aparato del Estado con la consigna de derrotar a las guerrillas por la vía armada y exterminar cualquier expresión política de izquierda. La “refundación del Estado”, la formación de un “Estado comunitario” y la centralización del poder en manos de una pequeña cúpula burocrática y mafiosa, estuvo en desarrollo durante esos 8 años. Amplió la cobertura de los “auxilios monetarios condicionados” (subsidios) para sectores sociales vulnerables (“familias en acción” y otros programas), construyendo un movimiento político clientelista y neo-populista mediante un trabajo frenético de contacto con la población a través de los “consejos comunitarios”. En esa dinámica se desencadena el despojo de tierras de millones de campesinos y la apropiación ilegal de numerosos e importantes baldíos en diversas regiones del territorio nacional. Sin embargo, los estrategas estadounidenses de la globalización se dan cuenta del peligro que representa un proyecto de ese tipo en la región que, así fuera liderado por un gobernante de derechas, podría derivar en una especie de nacional-socialismo que sería un mal ejemplo para otros países. Entonces, deciden –en coordinación con los sectores tradicionales de la oligarquía colombiana– retirarle el apoyo e impulsar más adelante el proceso de paz que está en desarrollo. Sin embargo, el monstruo que ayudaron a crear –que ha derivado hacia un proyecto político de claros ribetes neo-fascistas y neo-populistas– consigue mantener cierto poder, apoyándose en las fuerzas más reaccionarias del país, aglutinando a los terratenientes surgidos del despojo ilegal de tierras, a sectores de la burguesía emergente que se entronca con las expresiones más retrógradas del viejo conservatismo laureanista y, consigue jalonar a sectores sociales que desde posiciones nacionalistas estrechas logran estimular sentimientos racistas, homofóbicos y clericales. Éste proyecto “uribista” es similar a lo que actualmente impulsa Trump en EE.UU., como reacción a la globalización neoliberal que afectó a “sociedades cerradas” que sufrieron el deterioro de sus privilegios tradicionales. También mantiene fuerza entre amplias capas de la población permeada por la economía del narcotráfico y la cultura “traqueta”.

 

El fenómeno del “uribismo”, que derrotó en las elecciones del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 a las “fuerzas de la paz”, adelantándose al “Brexit” inglés y a la elección de Trump, sólo se explica como la reacción de sectores sociales afectados por la globalización neoliberal que, en el caso de Colombia, son encabezados por la burguesía agraria conservadora, que a pesar de que tiene contradicciones con los intereses de la burguesía transnacionalizada y con el imperio estadounidense y europeo, no es capaz de aliarse con los pequeños y medianos productores para enfrentar esas políticas, sino que utiliza sus luchas para obtener subsidios y prebendas coyunturales del gobierno, sin poder ni querer trazarse una política progresiva frente a los grandes terratenientes, y prefiere, entonces, utilizar la lucha contra las guerrillas “izquierdistas” para fortalecer la capacidad de esas fuerzas obtusas y retrógradas en la disputa por el control del Estado. En esa tensión, la insurgencia armada en su proceso de degradación político y militar fue convertida en motivo y excusa para impulsar esa reacción rancia y atrasada (hoy, después del desarme de las FARC, se utiliza en remplazo la “amenaza castro-chavista). Su aspiración es impedir cualquier tipo de acuerdo en torno al tema de tierras y oponerse a la más mínima democratización del régimen político, por cuanto son conscientes que, una verdadera reforma política se puede convertir en una oportunidad y canal por donde se desencadene la acción de nuevas fuerzas sociales y políticas que puedan poner en peligro su poder monopólico sobre la tierra y su régimen político oligárquico y excluyente.

 

Esa contradicción política entre la burguesía transnacionalizada (imperial), por un lado, y por el otro, los grandes terratenientes y burguesía agraria, está en proceso de transacción por la vía conservadora y reaccionaria. Una vez se logró la desmovilización y el desarme de las principales fuerzas guerrilleras como las FARC, los acuerdos firmados en La Habana en torno a la tierra, reforma política y justicia transicional, que aunque ya eran bastante limitados, están sufriendo recortes sustanciales para tranquilizar a los terratenientes e integrarlos al programa de inversiones que se ha trazado el gran capital en la fase de “post-conflicto”. El plan es garantizar algunos aspectos de los “acuerdos de paz” que faciliten la asimilación institucional de los activos más importantes de las FARC y, posteriormente, del ELN y otros grupos, pero blindar los privilegios de las clases dominantes y mantener su control político incólume.

 

Lo que se puede evidenciar en la actualidad es que el mantenimiento de las condiciones materiales que generan violencia estructural (legal e ilegal), como la economía del narcotráfico, el monopolio de la tierra fértil, la entrega ominosa de la riqueza nacional al gran capital transnacional, la exclusión política, el tratamiento violento y criminal de la resistencia popular a dichos planes (asesinato selectivo de dirigentes sociales), el recorte sistemático de las consultas populares y la consulta previa a las comunidades indígenas y afros, todo ello y mucho más, impide la consolidación de una verdadera paz y crea las condiciones para que los territorios desocupados por las guerrillas y otros territorios, se conviertan en escenario de nuevas guerras, más sordas y sórdidas, más degradantes y descompuestas, que en gran medida, ya se viven en regiones como Urabá, Costa Caribe, Antioquia, Chocó, Nariño y la Costa Caucana.

 

Popayán, 4 de septiembre de 2017

Próxima entrega: La burguesía burocrática y su papel frente a las clases subalternas

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

111 personas integrarán dirección del partido político FARC

La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) anunció este viernes que la dirección del partido estará compuesta por 111 integrantes y tienen una amplia lista de aspirantes dentro de la organización para ocupar las diez curules en el Congreso de Colombia, según lo establecido en el acuerdo de La Habana (Cuba).

“Hoy lo que hay es precandidatos. Se han mencionado nombres: Márquez, Lozada, Catatumbo, Sandino. Pero confiamos en que la nueva dirección los designe. Eso por ahora no está definido”, dijo Jorge Torres Victoria conocido como Pablo Catatumbo, integrante de la FARC, durante una rueda de prensa donde presentaron los resultados de las votaciones.

Asimismo, Catatumbo señaló que la dirección del partido estará compuesta por 111 integrantes, entre ellos mujeres, etnias y “todas las expresiones del nuevo movimiento”, informó. Añadió que el partido es democrático y desean “ser ejemplo de la democracia que Colombia necesita”.

En el marco del congreso de la FARC que inició el pasado domingo y finalizó el jueves, indicaron que la elección del nuevo nombre de la organización como partido político se debe al deseo de conservar las siglas que los ha identificado desde hace 53 años.

“Para algunos puede ser que las siglas FARC representen una carga negativa, pero representa nuestro pasado histórico que no se va a desdibujar. Vamos a continuar el conflicto pero, en otro terreno, en la vía de la política legal”, afirmó Luciano Marín Arango, conocido como Iván Márquez, representante de la organización y quien hizo pública la declaración política de su congreso. 

El logo que identificará al nuevo partido político será una rosa roja. “Quisimos encontrar en el congreso encontrar un símbolo que se encontrará en todas partes, conocido en el mundo, y queremos que lo asocien con nosotros, que cuando vean una rosa, vean a las FARC. La rosa es hermosa, significa amor, amistad y brazos abiertos para acoger a todo el mundo. Queremos que se vinculen todos los colombianos. Tiene también un lado femenino”, expresó Márquez.

>> FARC empieza su nueva vida en el ámbito político colombiano

Emboscadas dobles, reflejos condicionados y violencia exhibicionista: todo contra Venezuela boliviariana

Rosa Miriam Elizalde está en La Habana, pero, por lo que estudia y lo que analiza, se podría creer que está en todas partes, así que, cada vez que hablamos, empiezo por preguntarle en qué parte del planeta está ahora su atención de especialista: Se habla de una cuarta dimensión… ¿es ahí donde estás?

–Internet es un ecosistema o una galaxia, como ha llamado al cibermundo el sociólogo español Manuel Castells. A diferencia de otros hábitats que compartimos los seres vivos, este en particular te permite desplazamientos a la velocidad con que se aprieta una tecla. Si comparamos a Facebook, por ejemplo, con un parque temático, puedes moverte de un banco en Cuba a otro en la India a la velocidad de la luz. Eso tiene luces y sombras, por supuesto. Pero para un investigador del ámbito de la comunicación es fascinante, porque no solo te permite la observación directa de tu objeto de estudio asociado a fenómenos sociales y políticos muy complejos, por muy remotos que estén geográficamente, sino que puedes hacerlo desde adentro de los propios canales comunicativos, las redes sociales, por ejemplo. Es como si en el siglo XV se hubiera podido observar simultáneamente el impacto de la aparición de los primeros libros y a la vez, estar de cuerpo presente en la imprenta de Gutenberg.

Conversamos para La luz de la memoria –programa que comienza una hora antes de la medianoche de los domingos en Radio Rebelde–. Este diálogo ocurrió el 13 de agosto, aniversario 91 de Fidel, a quien amamos especialmente las dos, pero ninguna quería hacer un programa hablando sobre él, sino intentando hacer lo que él haría en un momento como el que vivimos.

–No dejo de mantener diálogos permanentes con Fidel, como me ocurre con mi padre o con otros seres entrañables que fueron decisivos en mi vida que ya no están en este mundo, pero siguen habitando dentro de mí. Me resulta imposible ver determinadas realidades sin pensar y preguntarme qué habría hecho Fidel en estas circunstancias.

-Digamos Trump contra Corea del Norte o Trump contra Venezuela o incluso contra nosotros mismos. Hay que ver las ironías que le habría dedicado Fidel.

–Fidel siempre estuvo muy preocupado por que se produjera una guerra atómica, pero ese fue un tema casi obsesivo en sus últimos años de vida y en la mayoría de sus Reflexiones. Advirtió muchas veces la posibilidad de que desapareciera la especie humana por un ataque nuclear. No hacía falta una guerra, bastaba un enfrentamiento entre dos países con armas nucleares, decía. Creo que esa posibilidad está hoy más cerca que nunca. Fíjate en las amenazas contra Corea del Norte y en todos los exabruptos de este nuevo inquilino de la Casa Blanca, que parece un niño malcriado jugando con misiles que tienen mil veces más potencia que la bomba que se lanzó sobre Hiroshima.

–Entre otras cosas porque internamente está bajo fuego y para que esos escándalos no sigan en portada apunta hacia afuera. El problema es que el costo lo paga el resto de la humanidad. Pero, pensando contigo, qué estaría diciendo Fidel ahora mismo, quiero que hablemos de la guerra contra Venezuela, porque sé que sigues de cerca lo que ocurre allí y una vez te oí decir que en internet transcurre una guerra contra ese país que explica reacciones absurdas como que 11 líneas aéreas de pronto abandonen el país o lo que ahora mismo le están haciendo algunos gobiernos latinoamericanos, igual que a Cuba en los años 60.

–Mira, se habla mucho de la Guerra de IV Generación y mucha gente lo ha incorporado a su lenguaje sin saber exactamente en qué consiste. Es una guerra donde no intervienen los ejércitos regulares, pero es tan brutal como la otra, porque también hay bombas teledirigidas y mueren personas en el terreno, generalmente civiles.

Máscaras antigases, cámaras GoPro y otros costosos aditamentos forman parte del avituallamiento de grupos de jóvenes que desatan la violencia en las calles de Venezuela (Foto: Christian Veron/Reuters)

«Todos los elementos de la llamada guerra de IV Generación se han aplicado contra Venezuela. Los chinos tienen una expresión muy buena para explicar su estrategia de país. Ellos dicen que la política tiene dos brazos, uno económico y otro cultural, simbólico, comunicacional. En Venezuela ha habido guerra económica brutal y, también, guerra comunicacional, simbólica, cibernética, brutal. Es decir, han aplicado prácticamente todos los métodos. Han aplicado incluso laboratorios tecno-científicos especializados en el control de la mente humana, de sus emociones. Hoy se pueden modelar escenarios sociales y políticos para inducir comportamientos y parametrizar a comunidades enteras, con el favor de las redes que llegan a todos lados y sin las cuales ya no puede vivirse en sociedad. En Venezuela la han utilizado para inducir a la violencia».

Control totalitario de la información.

–La pregunta es: ¿por qué no ha caído el gobierno de Nicolás Maduro, asediado por todas esas guerras? Puede sonar duro, pero mucha gente, incluso en Cuba, donde se supone que estamos mejor informados sobre Venezuela, apostaba a que el gobierno de Maduro no sobreviviría a tantos ataques…

–Arleen, nunca ha sido más totalitario el control de la información que en estos momentos cuando, paradójicamente, hay tantos canales de información. Hemos pasado del modelo panóptico del que hablaba Foucault –uno observa a muchos- al modelo sinóptico donde muchos miran a unos pocos actores y medios de comunicación. Es impresionante. Si solo se sigue lo que dicen de Venezuela las agencias informativas y otras transnacionales mediáticas, no se entiende qué está pasando allí.

«Sin embargo, cuando uno se sumerge en las aguas profundas de la web y de las redes sociales, empieza a ver un mundo más complejo, con contrapesos, donde hay posiciones de ultraderecha (que controlan muchos espacios también) y la militancia chavista, la militancia revolucionaria, que también está en esos escenarios. Pero hay que hacer una inmersión, un esfuerzo intelectual y destinar tiempo, a contracorriente de una cotidianidad donde todo es veloz, superficial, instantáneo, simple y reducido a no más de 140 caracteres.

«He escrito varios libros vinculados con personalidades de Venezuela, y sigo con atención la Revolución bolivariana. Por supuesto, un momento histórico de ese proceso fue la elección Constituyente del 30 de julio. Quien seguía exclusivamente por los medios tradicionales lo que allí estaba ocurriendo, en un momento definitivo de la vida política nacional, no se enteraba de nada. El País, de España, el medio más leído en lengua hispana, no publicó ni una sola foto de los más de ocho millones de venezolanos que fueron a votar, por ejemplo. Las imágenes que publicaron las portadas, tanto la de El País como las del resto de los medios tradicionales, fueron las de una explosión en el puente de Altamira en Caracas, durante un sabotaje contra la Guardia Nacional donde fueron heridos siete efectivos policiales que iban en una caravana de motorizados, y fíjate si fue todo preparado que allí estaban los fotorreporteros esperando esa explosión espectacular que empapeló las portadas de todo el mundo. Ahí la emboscada fue doble: la de los opositores violentos y la de la prensa. Se preparó el escenario para reforzar un reflejo condicionado. La inmensa mayoría de los lectores de El País jamás se enteraron de que fueron manipulados descaradamente, a pesar de que, si seguías Twitter, por ejemplo, al alcance de todos los editores, te enterabas cómo los periodistas y los terroristas ya estaban allí antes de la explosión, cómo celebraron luego el espectáculo de los policías envueltos en llamas».

–Es decir, la vieja escuela de la manipulación, con tecnología de punta…

–Aunque las llamadas guerras asimétricas existieron siempre, no hay dudas de que ahora la conjunción de componentes cibernéticos y mediáticos ponen esteroides a la guerra de cuarta generación. Como todo está a la distancia de una tecla, con un enorme distanciamiento entre los burócratas que ejecutan la guerra y el «enemigo», hay pocos costos políticos y ningún daño colateral para el país que ataca.

«Venezuela es uno de los países de mayor penetración de Internet de América Latina. En el 94 % de los hogares hay dispositivos móviles, según las últimas estadísticas de Conatel; el 78 % de la población utiliza habitualmente el comercio electrónico. Estamos hablando de una elevada penetración de Internet de alta ve­locidad, que le permite a la mayoría de los venezolanos vivir prácticamente conectada. Esto facilita la guerra de cuarta generación, pero a la vez puede ser su muro de contención, si la ciudadanía tiene una militancia activa en el escenario digital, como ocurrió en Venezuela.

«Chávez fue pionero en entender la importancia de organizar al movimiento bolivariano en las redes sociales para la defensa del poder político. Recordemos @chavezcandanga, su cuenta en Twitter, con la cual enfrentó el poderío de los medios privados, los mismos que siguen operando dentro de Venezuela y articulan las operaciones en las redes contra el país. Y a la vez, él convirtió ese espacio en un canal de interlocución con su pueblo. La presencia del Presidente Chávez en las redes, no solo en Twitter, demostró que la comunicación es también poder para la izquierda.

«Eso en parte explica por qué en los llamados trending topics de Twitter –que son los temas de los que más se habla en la red, en un momento determinado y marcan la agenda de un país–, no hay una etiqueta opositora que no tenga al lado tres, cuatro, cinco etiquetas chavistas. Es decir, no hay un hecho en las redes sociales sin varias versiones de la realidad, sin un real debate político. En un escenario tan importante para la batalla simbólica, no hay indiferencia. Estos laboratorios de la derecha internacional, y sus inconcebibles cañones, no pudieron desplazarse impunemente. Tuvieron al pueblo revolucionario participando de manera activa y orgánica en la guerra».

–¿A qué apuntas cuando hablas de cañones y laboratorios de niveles inconcebibles?

–A la brutalidad que destaparon, a la violencia inducida. Por ejemplo, Facebook y Twitter bloquean constantemente imágenes de desnudos, incluso aquellos de una pintura del siglo XIX, pero en ambas plataformas puedes ver cómo queman personas vivas en las llamadas protestas pacíficas de la oposición venezolana –que de pacíficas no tienen nada–. Se justificó el exhibicionismo de la violencia para inducir al terror y achacarlo al chavismo. Como no hace falta demostrar nada y se apela constantemente a las emociones de la gente, el cálculo fue justificar así el aislamiento diplomático y político, y todas las demás tácticas de la guerra. Fueron laboratorios con cañones que apuntaron fundamentalmente a niños y adolescentes.

–Algo impresionante, que ningún medio de las grandes cadenas transmitió, lo vi en Red 58 y lo vi en Telesur, cuya presidenta, Patricia Villegas estuvo muy activa a través de Facebook y lo mostró en fotografías: cómo la gente cruzó ríos y atravesó campos, ayudándose unos a otros, cuando se cerraban accesos al área donde votar para la Constituyente.

–Porque una de las cosas que ocurrió y que han silenciado las grandes transnacionales mediáticas, es que la gente reaccionó. Y te diría que no solo los chavistas más militantes, también los chavistas críticos e incluso parte de la oposición, salieron a expresar su apoyo a la convocatoria de paz. No quieren ese tipo de conflicto, no quieren una Venezuela intervenida por Estados Unidos. Los violentos no solo mataban gente por su color de la piel o su origen social, sino pedían a gritos la intervención militar y hasta la guerra nuclear, por cierto. Hay también mensajes de este tipo en Facebook y en Twitter. La mayoría del pueblo venezolano clamó por el diálogo y la paz.

«También la gente va aprendiendo. Cuando las elecciones de la Asamblea Nacional, a finales del 2015 –la Asamblea se instauró a principios del 2016–, el mensaje que llevó el gobierno de Nicolás Maduro fue un mensaje muy razonado para explicar las causas de la guerra económica. Y la oposición llevó un solo mensaje, puramente emocional: prometió acabar con las colas, cosa que no hizo ni le importó hacer, porque se empeñaron en sacar a Maduro del poder e impedir que en Venezuela se pudiera gobernar…».

–Porque en realidad la oposición trabaja para provocar las colas.

–Recuerdo haber visto el testimonio de un señor, un caraqueño, que decía en un video de Facebook: yo voté por la oposición para la Asamblea Nacional, porque me prometieron quitar la cola y ahora seguimos teniendo las colas y queman gente en la calle, y su conclusión es:«voy a votar por la Constituyente».

«Hay que decir también que la oposición venezolana no solo está muy dividida por las ambiciones personalistas de sus dirigentes, sino que es rastrera, mediocre y mentirosa. Es capaz, como Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López –dirigente de Voluntad Popular y preso por haber encabezado las marchas violentas del 2014– de decir que a su marido lo torturaban, que no tenía acceso al pabellón matrimonial. Viajó el mundo con ese cuento. Se reunió incluso con Donald Trump. Bien, sale López de la cárcel y pasa a régimen de reclusión domiciliaria, y la señora Tintori se va a Miami porque está embarazada. No ha aparecido en este ambiente de espectáculo una sola foto en las redes del amoroso matrimonio, porque según fuentes de la propia oposición, está embarazada de otro adversario del chavismo, prófugo de la justicia. Es una excelente parábola de cómo se fabrican los mitos y cuánto se desprecia la verdad, que al final tiene piernas largas.

«¿Cómo se entera la gente de todo eso? En las redes sociales. Por eso quien quiere informarse seriamente de Venezuela, puede encontrar muchísima información que desmiente los estereotipos que se difunden. Encontrará que hay niños lanzando cocteles molotov a diestra y siniestra, y madres yendo a sacarlos de las protestas. Encontrará a Lilian Tintori celebrando que los niños participen de los ataques contra unidades militares como La Carlota, en Caracas, como carne de cañón, y miles de mensajes que lo denuncian. Encontrará pasarelas de la moda internacional que venden la estética del guarimbero, y extraordinarios análisis que denuncian la banalización de la violencia que lleva a niños y a adolescentes a practicar matanzas como se practican deportes extremos.

«Algunos de esos niños han muerto porque les han estallado encima los artefactos explosivos, algunos adictos a juegos violentos que no distinguen entre matar a un ser humano o matar a un ciberguerrero digital. Es impresionante ver a los niños de tres y cuatro años jugando a la guarimba, o haciendo cortes de calle con sus juguetes. Es el fascismo, el rostro del fascismo…».

–Por eso retomo, Rosa, lo que me comentabas en cuanto al activismo digital del chavismo, eso de que detrás de un twiter de la oposición pueden salir diez de la Revolución bolivariana. ¿Significa eso que no solo hay conciencia, sino que hay acción dentro del aparato de la Revolución bolivariana en cuanto al uso de las armas mediáticas de la guerra de cuarta generación?

–Significa que hay una militancia política real, no hay robots, no emiten mensajes pre-estructurados. Lo más interesante que uno puede observar de las dinámicas sociales en las redes de Venezuela es eso. Porque no solo habla Maduro, a quien le han hecho una campaña descomunal: que si es bruto, que si es un dictador, que si esto y lo otro, y Maduro ha demostrado una enorme inteligencia emocional para conducir a esa sociedad y encarar estos retos comunicacionales.

«La opción de la Constituyente descolocó completamente a la oposición, los ubicó a la defensiva, visibilizó una propuesta ética frente a la violencia real y simbólica que la oposición llamó la salida, que no tiene detrás ningún programa de gobierno, ninguna alternativa para la gente, solo acabar con el gobierno democráticamente electo del presidente Nicolás Maduro. Y se ha probado que es un líder de una gran solidez política, con el apoyo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y un equipo de gobierno con una vocería muy activa y unitaria. Ahí uno percibe, si sigue de cerca el tema venezolano, cómo prácticamente cada líder bolivariano le habla a un segmento de la población, con gran diversidad dentro de la unidad y propician que las bases se expresen de manera natural, orgánica».

–Yo creo que el hecho más contundente, y por eso es tan novedoso lo de la Constituyente, es que por fin se haya sentado en los curules al pueblo…

–Las minorías olvidadas. ¿Cuándo en el parlamento los que tienen alguna discapacidad tuvieron una silla? ¿Cuándo los jubilados tuvieron una representación? Previo a las elecciones se publicaron los datos de los candidatos a la Asamblea Constituyente por los que se votó el 30 de julio: casi el 80 % eran negros y mestizos. Para aspirar a la Asamblea cualquiera se podía inscribir. Solo se necesitaban mil firmas de respaldo, no un capital, ni el dedo de un poderoso. De modo que el 30 de julio los venezolanos votaron por más de 6 000 candidatos que representaron cada región y municipio, los distintos sectores de la sociedad para elegir 545 constituyentistas. Si ves la foto de la instauración de la Asamblea, con todos sus integrantes, ahí está el rostro de la Venezuela real: negros, indígenas, discapacitados, mujeres, intelectuales, estudiantes, empresarios, con Delcy Rodríguez como Presidenta, y yo estoy de acuerdo contigo, es una mujer excepcional, muy valiente, muy directa y muy culta. Delcy es muy visible por haber sido la Canciller, pero si uno empieza a mirar quiénes son cada uno de las personas elegidas –en las redes había cuñas de todos los candidatos presentándose por sí mismos y con una realización excelente, que te dice que la izquierda no tiene que estar reñida con las estéticas contemporáneas–, descubres inteligencia, sensibilidad por los problemas de los venezolanos, ánimo de justicia y un caleidoscopio de expresiones del hombre y la mujer común de ese pueblo.

«Esto te dice que la dirección de gobierno ha comprendido la importancia que tiene lo mediático dentro de lo político; Diosdado Cabello, el vicepresidente del PSUV, conduce en VTV el programa más popular, Con el mazo dando. Y Jorge Rodríguez, quien es además uno de los mejores polemistas del país, lleva La política en el diván…

–Y el puesto de mando central de todo eso, de esa derechización de Latinoamérica y de esa guerra que ocurre en esa otra dimensión que es Internet o cibernética, dónde está, ¿es una exageración decir que está en Estados Unidos? ¿Está en otra dimensión también o forma parte de un proyecto, el viejo proyecto de Santa Fe II, por ejemplo?

–El poder es global; ya no se trata de un país determinado contra otro. En las redes, la derecha es un solo país o todo un continente, si prefieres, y tiene una fuerza enorme. Hay concertaciones y es lo que explica cómo contra Venezuela de pronto salen los extremistas de España, junto con los de Colombia, Perú y otras naciones. Todos con una voz única, financiamientos únicos, corredores únicos para los dineros, expertos internacionales que son mercenarios, que, si les pagan bien, lo mismo arman la campaña de un partido que de su contrincante. Hay una nueva geografía en curso y es importante comprenderlo. Y si me preguntas qué ha fallado –admitamos que Venezuela prácticamente se quedó sola en esta guerra de las redes– es que la izquierda todavía no se ha constituido como fuerza, como bloque o nación que articule la resistencia global a los poderes fácticos. Tenemos que empezar a enfrentar estas realidades con menos diagnósticos y más concertaciones, y acabar de entender que un ataque contra Venezuela puede ser mañana contra nosotros, contra los argentinos, los bolivianos, contra todos los movimientos progresistas del mundo.

–Rosa, agradezco muchísimo tus análisis. Creo que ha sido la mejor manera de celebrar los 91 años de Fidel. Una reflexión, para dar seguimiento a aquellas que nos daba él alertando de todas las guerras que venían.

(Fragmentos tomados de Resumen Latinoamericano) / Razones de Cuba

Variaciones sobre Trump y Venezuela

Variación 1. Con la salida de Steve Bannon, principal consejero y estratega político del presidente Trump, la purga se consolida dentro del gabinete. Las expulsiones de la administración que vendrán ahora son residuales, la reconquista de la rama ejecutiva por el partido de la guerra, cierra definitivamente el modo de hacer algo “diferente”, sea como sea, que inicialmente se destiló de la campaña presidencial. El barco asegura su rumbo. Lo dijo William S. Lind en 2009, el creador teórico de la Guerra de Cuarta Generación: “Estados Unidos es un Estado de partido único. El partido único es el partido del Establishment, que es también el partido de la guerra. A menos que estés dispuesto a aupar por la guerra permanente para la paz permanente, no podrás ser miembro del Establishment”. Todo va a empeorar: el control por el envase de aquello que llaman Casa Blanca no va a mitigar en nada la situación social explosiva, las torpezas de la refriega entre los grupos de poder, las contradicciones internas y los peligros, tal como se ve dentro del país con la estrategia de la tensión, como la acción paradójica que produce un mensaje de poder poco claro frente a un curso de acción y objetivos (corporativos) que permanecen inalterados en la política exterior, incluyendo los métodos y formas destructivas contra otros países, como estamos viendo ahora.

Variación 2. Existe una pugna inconfesada entre quienes controlan su instrumento preferido para ejercer la fuerza, el Pentágono (conservador) y la CIA (liberal), otro síntoma de la hora crítica dentro del laberinto imperial. Trump optó por el Pentágono (es/fue accionista de la armamentista Raytheon), por el discurso directo, la reindustrialización militar a gran escala y a un estilo de intervención extranjera más abierto frente a las operaciones secretas de desestabilización encubierta del aparato de inteligencia. La rama ejecutiva (y parte de la judicial) la maneja una junta militar: esto se concretó con el general John Kelly (el ex del Comando Sur) asumiendo la jefatura del gabinete presidencial. Pero dentro de ese mismo gobierno, excluidos ahora los personajes “antiestablishment” (Bannon), la corriente que pudiera aglutinarse en torno a la CIA (neoconservadores/liberales intervencionistas) no sólo sigue ganando, sino que, respecto a Venezuela, los métodos del aparato de inteligencia parecieran prevalecer frente a una visión más “pentagonista”. Piénsese de esta forma: empleo de paracos y operaciones informativas versus una “opción militar” a la Trump con todo lo Panamá 1989 que pudiera sonar.

La Adminsitración Trump cerró el proyecto de crear, financiar, adiestrar y suministrar equipamiento militar de forma encubierta (usando más de una docena de países para eso) que la CIA ha desarrollado en los últimos seis años contra Siria. La creación de formaciones mercenarias proxy, como el paramilitarismo colombiano, no es la opción de Trump.

En ese teatro de operaciones, el Pentágono optó por fuerzas especiales sobre el terreno “asesorando” a los kurdos, al noreste del país, en oposición a la creación de “rebeldes moderados” que terminaban irremediablemente asimilados a Al Qaeda, que se enfrentaban, además de al gobierno, a las milicias kurdas. La CIA contra el Pentágono.

Variación 2.1. Pero, de nuevo, la afirmación de un enfrentamiento entre dos formaciones sin fisuras (“el Pentágono vs. la CIA”), tampoco es definitiva ni exacta. Si le hacemos caso a Gordon Duff, y más vale que sí, tampoco se trata de una posición uniforme dentro del Departamento de Defensa, según Duff controlada por un pequeño grupo fanatizado en desmedro de otros dentro de todo más sensatos o “profesionales”. Y lo mismo se puede decir de puntos en donde existe armonía casi absoluta en su posición, como en Afganistán. Y en el excepcionalismo: la demencial creencia/doctrina de concebirse como “la nación indispensable” para el mundo. El Partido de la Guerra. El imperio.

La renovación, por 16avo año consecutivo, de la ocupación “por un año” de Afganistán sintetiza en todas sus claves la continuidad de agenda, al punto de que la Administración Trump amplía los teatros militares de la Administración Obama. Y, dentro de eso, todos ganan: el Pentágo hace que la maquinita de los dólares Wall Street/industria armamentista no se detenga, la CIA preserva el control sobre la producción de amapola/procesamiento de heroína conservando su presupuesto, mientras que Donald Trump denuncia el auge de consumo del opiáceos como una emergencia social que atender. La pugna, para el estado profundo/sistema profundo, se traduce, sobre todo, en una cuestión de forma.

Variación 3. La nueva orden ejecutiva que ataca desde lo financiero y apunta contra PDVSA, legaliza lo que ya estaba ahí en un peldaño más abajo, y más encubierto. No importa el matiz o la curva o la carretera vieja que agarre el esquema de agresiones, sigue siendo el mismo patrón. No hay “opción militar” de aquella sin antes ablandar y quebrar por dentro a Venezuela. Las sanciones son una parte del repertorio. Una parte visible. Como lo recordó el vicecanciller Samuel Moncada, el Decreto Obama le otorga un “marco legal” a las operaciones clandestinas de la comunidad de inteligencia (CIA, DIA, NSA y etcétera por las otras 14 agencias) contra Venezuela. Se trata de lo mismo pero en el ámbito comercial y financiero. Y el mismo delirio jurisprudente que consiste en que su ley doméstica es legal fuera de sus fronteras.

Variación 4. Pero esta nueva visibilidad de todo, lo estamos atestiguando en HD, también deja en la intemperie mediática a los promotores internos y su dimensión, nada ajena, además, del resto de “clase gobernante” que controla la nación continental. La “reacción” ante la “opción militar” tuvo dirección y resultados multipropósito (ver variación 5), pero su carácter no oculta lo que inevitablemente se salió de la ecuación: los voceros de la “Declaración de Lima” que se opusieron a la “opción” no es que reaccionaban ante un acto anacrónico y retrógrado de gamonalismo político, sino que se vieron reflejados en ese espejo. Una vez establecido el precedente, una vez “normalizada” una opción militar brutal y abierta previa criminalización de la dirigencia política, será más fácil ejecutarlo en cualquier otra parte, incluyendo a los países entusiastas de la “declaración” (esta idea contemplada en un trabajo del International Crisis Group, donde proponen, de fracasar la OEA, un grupo de países ad hoc y no una brillante idea de alguna “cancillería”). Esto pudiera explicar la aceleración del expediente “humanitario”, y el esquema de provocaciones de bandera falsa con la frontera colombiana como vía para encubrir la opción Trump. De nuevo: cuestión de forma. Optan por la “aproximación indirecta“.

Variación 5. Trump dijo exactamente así: “Tenemos muchas opciones para Venezuela. Por cierto, no voy a descartar una opción militar. Tenemos muchas opciones para Venezuela. Es nuestro vecino. En todo el mundo hay problemas en sitios lejanos, Venezuela no está tan lejos y las personas están sufriendo, muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo, posiblemente, una opción militar si es necesario“. Es imposible no tomarse literal la amenaza, pero tampoco se puede dejar de contextualizar al emisor, y qué uso pretendería buscarle a eso. Los condicionantes resaltados en negrillas ofrecen un matiz: Trump, como “hombre de negocios”, aumenta las apuestas y le sube tono a la “negociación”. Es su estilo de “persuasión”. Y eso tiene mucho de marca personal, fuera de la intención no menos manifiesta de la Casa Blanca y sus alrededores. La diferencia de raíz podemos encontrarla en la búsqueda de su revalorización dentro del mercado político realizando una acción a la Bill Clinton: un acto de guerra que desvíe la atención de los escándalos internos, asumiendo que, dentro de los escenarios sobre el plano global, Venezuela es el objetivo más fácil de alcanzar en el corto plazo. Una subida de tono individual con propósitos particulares, sobre una acción que de todos modos sigue su marcha. El choque dentro de la forma, entonces, dentro de la dinámica misma de los factores y bajo la misma lógica general, va entre el liderazgo abierto (el Trump que amenaza directamente con lo militar) y el modelo “stay behind”, trasladando todo el “protagonismo” a los eventos y los “liderazgo” de sus actores locales. Piénsese en un Luis Florido.

Variación 6. Otro punto es el carácter “performativo” y propagandístico de esta amenaza, por una sola razón: ya se está aplicando la opción militar en Venezuela, desde hace tiempo, sólo que encubierto y con menor voltaje, por ahora. Que un capitán desertor de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que estuvo de paseo por Miami desde 2014, que tiene vínculos con Patricia Poleo, que le haya concedido entrevistas a Fernando del Rincón en CNN en Español en 2014 “desde la clandestinidad”, de repente aparezca cuando la etapa de violencia política de este año entra en reflujo, asaltando un fuerte de mucha importancia con una troupé de civiles y militares traidores ya es “la opción militar” en curso, no importa el grado de aventurerismo reflejado en esa acción miserable y fallida. Por nombrar un caso. La “opción militar” ya es, desde hace bastante tiempo.

Variación 7. Volviendo a la variación 5, la disonancia y la falta de unidad en el discurso de la Administración Trump también establece un patrón comunicacional que no ha sido ajeno a otras “crisis” o coyunturas en sus 8 meses de accidentada, atribulada y asediada gestión. Al revisar las declaraciones y acciones con el expediente sirio, el norcoreano, el chino o el afgano, a lo que diga Trump lo contradice, desdice o disminuye el secretario de Estado, Rex Tillerson, el vicepresidente Mike Pence (que hasta una gira por Latinoamérica para apaciguar a los “socios”), o el secretario de defensa James Mattis, o cualquier otro vocero o representante de la rama ejecutiva.

Variación 8. Pero así como lo revisado más arriba es un dato al menos objetivo, también debe tomarse en consideración el empleo de la “estrategia del loco”, tal como dijo Misión Verdad en previa nota, como la elegida por la administración. Del taller mental de Henry Kissinger, ahora asesor senior de Trump en política internacional, la teoría y estrategia del loco consistiría, palabras más, palabras menos, en el aumento de la incertidumbre desde de los canales de comunicación y la acción dentro de las relaciones políticas internacionales: la falta de unidad o cohesión en el discurso produce disonancias que impiden reflejar un curso de acciones claro (decir un día que no habrá cambio de régimen en Siria y al día siguiente lanzar 59 misiles, por ejemplo), y por lo tanto duda sobre cómo anticiparlas, qué movimiento debe hacerse o qué táctica respecto a un tema o contencioso para un país equis frente a los Estados Unidos. Sea cual sea la razón exacta de las versiones analizadas, el gobierno de los Estados Unidos no habla como un sólo interlocutor; el gobierno de los Estados Unidos no es un interlocutor racional. Sin el presupuesto militar o la capacidad de extorsión financiera -igual que la MUD-, no tiene palabra, no tiene cómo hacerse un interlocutor válido. Estados Unidos es un estado paria.

Variación 9. La continuidad de agenda respecto a Venezuela entre un gobierno y otro siempre estuvo garantizada, en primer lugar porque todas las maniobras no vinieron desde el gobierno de Trump o el de Obama, sino de los lobbies y grupos de poder que configuran el ejercicio de la rama legislativa, los únicos con soberanía concreta dentro de toda esta historia. Fue bajo una lógica y un consenso bipartidista (bipartisan), subordinados a sus respectivos grupos de presión mafiosos en sentido estricto (el sur de la Florida) o en un sentido corporativo (el Big Oil y la industria armamentista) promulgando el Decreto Obama. Bob Menéndez y Marco Rubio son, por ejemplo, la puta política de alguien que no carga. Y sí, Trump es una ficha de tercera en todo esto, a despecho de un breve momento de posible asomo de cambio por más remoto, bajo las promesas de primera hora de la campaña, que en algo sugerían la posibilidad, al menos, de que su desastre lo limitaran adentro de sus fronteras y no allende la mar. La ingenuidad de este autor en ese momento va por la casa. 

Variación 10. A finales de mayo, el general H.R. McMaster, consejero de seguridad y Gary Cohn, consejero económico, ambos de la Administración ocupante dentro de la Casa Blanca, co-firmaron un artículo de opinión para el Wall Street Journal donde sentenciaban definitivamente que los Estados Unidos no va a relacionarse con el mundo como un socio amistoso dentro de la comunidad global, sino como un súperpoder capaz de imponer sus condiciones a la “amistad” con los otros países o de lo contrario enfrentarlo. McMaster es un oficial pesado, un arquitecto de desastres comprobado en Irak con toda la factura neocon, y Cohn es el presidente de Goldman Sachs: es el estado profundo el que habla, a despecho de lo que diga el presidente residente. Frente a ese artículo, la Escuela de Defensa del Departamento de Defensa del Pentágono publicó un estudio en el cual acusa el declive de Estados Unidos como la superpotencia suprema del orbe. La solución no es otra que la hipermilitarización de todo para mejor custodiar los recursos restantes en el planeta, más una intensificación de las operaciónes psicológicas/informativas para la audiencia en general.

El cruce de ambos documentos, en forma y fondo, describen 1) la cota de agresividad in crescendo, 2) la demencia superlativa de una constelación de grupos de poder en declive que se las están jugando todas, sin importarle formas 3) que acusan su estado de vulnerabilidad, amenaza y urgencia, por lo que un traumático acorte de los tiempos políticos ahí donde se pueda actuar/intervenir de inmediato es más que necesario. Como dicen en la redacción, les urge cerrar el capítulo América Latina de una vez por todas para subvertir después el proyecto euroasiático. Venezuela es la última frontera hemisférica. Y todos lo saben.

  • Lo es para Trump como individuo/presidente/producto de marketing y su entorno; lo es para los neocon y compañía para asirse con todo al control de todo el aparato estatal;

  • lo es para la CIA para continuar con su narcoempresa; lo es para los que están al frente del Pentágono para estar de buenas con el dios de turno sea Cristo o Northop Grunman;

  • lo es para el congreso para que la lavadora de dólares y sus infinitas puertas giratorias siga andando;

  • lo es para Luis Almagro, Macri y cualquiera de los “dirigentes políticos regionales” en gavilla contra Venezuela porque siguen las órdenes de su dueño y de lo contrario le jalan la correa;

  • lo es para las prótesis locales de todos los anteriores, como Julio Borges, porque están en el mismo estadio de juego su ascenso o su caída;

  • lo es para los protozoarios subutilizados de “La Resistencia”, porque lo que vendría una vez que caiga Maduro va a ser una maravilla que ríete del Edén.

Es urgente para todos.

Variación 11. Con una América del Sur convertida en una Honduras post-golpe 2009, Estados Unidos sabe, todos los sabemos, que de caer Venezuela caen quienes hasta el día de hoy siguen en la pelea: Nicaragua (contra quien también enfilan sanciones) y El Salvador, Bolivia y la constelación del Caribe que ha aguantado más presión por separado o en conjunto que Dilma Rouseff para que la depusieran. En Ecuador por lo visto ni golpe ni empleo de acciones disruptivas y desestabilizadoras hicieron falta: Lenín Moreno, con su repertorio de canciones idiotas de Serrat, está haciendo el mandado como nadie. Al corte de caja de hoy en día, se pudiera establecer el siguiente esquema de dinámicas que rodean a Venezuela, todas tuteladas o por las corporaciones directamente o por los Estados Unidos, en términos “políticos” (a veces ni se distingue): mayoría de países formalmente gobernados por la peor clase política de la historia, completamente extorsionada y subordinada, manifestando distintas fases del nacionalicidio y la destrucción del Estado-nación, con las compuertas abiertas a un upgrade de bases de avanzada y ejercicios militares, entremezclado con la narcodisolución de fronteras y en agresión abierta contra las poblaciones que “gobiernan” (ponga el país que quiera), facilitan la armonización de todos los recursos y los métodos de lucha contra Venezuela, una “coalición”, pisando un suelo absolutamente volátil, un campo minado, sobre un entorno general de altísima inseguridad bajo cualquier medida. Sobre ese suelo es que se están barajeando y estrenando todas las opciones contra el país donde yo vivo. Quieren “globalizar” a Venezuela.

Dos variaciones conclusivas

Variación 12. La combinación de elementos harto glosados más arriba resumirían que la opción militar siempre ha estado en marcha, subordinada a otros campos operativos como el financiero, en plena disputa sobre la forma (hasta que se decante la que se acerque más a los objetivos estratégicos), que impactarán dentro del propio campo político estadounidense en su guerra civil no declarada, que no se puede dilucidar a partir de una sola voz (por ejemplo la del presidente), aumentando el grado de peligrosidad y el extremo hasta dónde ejecuten la agresión, bajo un apuro táctico para locales y foráneos, con las mismas consecuencias impredecibles que ha tenido la Constituyente para lo que tenían preparado, pero asegurando que el punto de llegada, independiente de la vía, no ha dejado de ser el mismo, y en esa dirección enfilan todas las baterías que necesitan. 

Variación bonus track. Es famoso el cuento en el que un asistente le dice al presidente Franklin Delano Roosevelt que el dictador nicaragüense Somoza “es un hijo de puta”. A lo que Mr. Roosevelt respondió: “sí, pero es nuestro hijo de puta”. Buena anécdota para recordar a quiénes pertenecen todos esos actores políticos, voceros mediáticos, expertísimos económico-financieros, banqueros salvajes, grandes comerciantes, cientifiquísimos socialies multitasking y demás activistas sin entidad, dignidad o gentilicio manifiesto, qué son, a quiénes se deben, de quién son mercancía barata y para qué es que sirven. Comprobado científicamente.

Septiembre 1 de 2017

http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/variaciones-sobre-trump-y-venezuela

Diálogo y distanciamiento marcan 100 días de Moreno en Ecuador

Diálogo con parte de la oposición y un distanciamiento de algunas políticas de su predecesor, marcan los primeros 100 días de Gobierno del presidente ecuatoriano Lenín Moreno, quien igualmente lidera la Revolución Ciudadana que suma 10 años en el país meridional.

El jefe de Estado ha conversado con casi todas las agrupaciones opositoras, a excepción del Movimiento Creando Oportunidades (CREO), que lidera Guillermo Lasso; quien fue invitado a la posesión de Moreno pero no asistió, al considerar que fue él quien ganó la presidencia.

>> Alianza PAIS vigilará actos del Gobierno, dice excanciller

Su política de diálogo además ha llevado a Moreno a retomar el contacto gubernamental con la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), organización a la que además le devolvió su sede, con lo que expresó desacuerdos con el expresidente Rafael Correa.

En el movimiento Alianza PAIS (AP) no faltan quienes le critican su pose dialogante con la oposición y las severas críticas que ha hecho de la gestión de su predecesor.

En sus primeros 100 días de Gobierno, Moreno no ha dudado en calificar de “crítica” la situación financiera que heredó de Correa o fustigarlo por la deficiente repotenciación de la refinería de Esmeraldas, entre otros asuntos espinosos del debate nacional.

Destaca además el impasse mantenido con el vicepresidente Jorge Glas, quien también fue mano derecha de Correa. El actual dignatario le retiró recientemente sus atribuciones en medio de un ambiente enrarecido producto de las sospechas de corrupción de Glas.

>> Glas: No soy parte del Gobierno, soy vicepresidente del pueblo

Desde Bélgica, donde reside desde hace dos meses, el exmandatario ha llegado a poner en tela de juicio que su sucesor y exvicepresidente sea un verdadero continuista de la Revolución Ciudadana, y ha amenazado con que, llegado el caso, abandonaría las filas de AP.

Aún así, algunos analistas, como Fernando Casado, opinan que debe valorarse su accionar con el pasar de los años ya que todavía es pronto para calificaciones.

“La evaluación de la gestión debe ser paulatina, a futuro. Lo que se ve de Moreno es que lleva a cabo acciones concretas para cumplir las promesas de campaña”, declaró Casado, citado por el diario público EL TELÉGRAFO.

>> Aceptación hacia Lenín Moreno llega a 84,86 %

El primer centenar de días en Carondelet también le han permitido a Lenín Moreno acumular una alta popularidad, que según varias encuestadoras, se mantienen entre 77 y 84 por ciento de aprobación entre la ciudadanía ecuatoriana.

¿Qué hay detrás de la obsesión de Trump con aplastar a México?

Mientras los equipos negociadores de Donald Trump y Enrique Peña Nieto se preparan para renegociar el Tratado de Libre Comercio, las relaciones entre los dos países siguen en uno de los momentos más bajos de la historia debido a los frecuentes ataques del nuevo presidente de EEUU.

Después de una serie de desencuentros, el primer encuentro entre los presidentes Donald Trump y Enrique Peña Nieto en el marco del G20 fue otro fracaso. Trump utilizó a los medios internacionales para lo que parece ser su deporte favorito – insultar públicamente a México. Mientras los dos presidentes hablaban a la prensa, una reportera soltó la pregunta: “Sr. Trump, ¿aún quiere que México pague por el muro?”.

Trump respondió de inmediato –“Absolutamente”– y la reportera logró su nota. Como se ve en un videoclip de CNN, Peña Nieto quedó mudo a su lado.

El recurrente tema del muro—y quién paga- es un torpedo dirigido directamente a la relación binacional. No porque la lucha por el muro sea lo que más importa en la tormentosa diplomacia entre los dos vecinos, después de todo, gran parte del muro ya está construido y el resto no es probable que ocurra en el corto plazo. Pero el muro fronterizo es el eje para las habituales humillaciones desde Washington a Los Pinos. Es parte del espectáculo del bully y el adulador que la prensa de ambos lados de la frontera busca con anticipación mórbida.

En el breve video del encuentro en Hamburgo, vemos a Trump sentado en la típica postura machista-rodillas separadas, mandíbula apretada. Peña Nieto parece manso a su lado. Todo sobre la conducta de Trump, desde el lenguaje corporal hasta su evidente actitud de “preferiría no estar aquí”, tiene como objetivo menospreciar a su contraparte mexicana.

Trump comienza diciendo que “es estupendo estar con mi amigo, el presidente de México”, a quien nunca mira, y que los dos países estarán renegociando el TLCAN, agregando un casi amenazante, “veremos cómo resulta todo esto”. Enseguida, le ofrece a Peña Nieto la palabra como si fuera un acto de generosidad de su parte. Mientras Peña Nieto habla, Trump se menea impacientemente. Las declaraciones formales terminan con un apretón de manos y una sonrisa forzada. La pregunta sobre el muro se grita desde la prensa y en su respuesta Trump vuelve a clavar la daga.

Después de que el “Absolutely” había dado la vuelta al mundo, el canciller Luis Videgaray, que estaba sentado junto a Peña Nieto, dijo que no escucharon el comentario de Trump. Para los mexicanos, el intercambio causó la indignación habitual que provocan los insultos de Trump hacia México y un frenesí en redes sociales contra Peña Nieto. Utilizando el hashtag “#absolutamente”, la gente criticó al presidente mexicano por actuar como si los intereses del país fueran mejor servidos al doblarse para aplacar a un oponente hostil.

Historia de golpes

El comentario sobre el muro y el lenguaje corporal de Trump no fueron los únicos desaires. El mismo día que esto sucedía en el G20, Trump lanzó un video en el que declaraba el mes de julio como el mes de “Hecho en América”. En el corto video, reiteró su amenaza de retirarse del TLCAN e hizo declaraciones sobre “los empleos arrancados de las comunidades EEUU”, y “las naciones extranjeras que se hicieron ricas a costa de los estadounidenses”.

“… Estamos llevando a cabo una renegociación total del TLCAN”, decía en un discurso pre grabado, mientras que el verdadero Donald Trump se sentaba con Peña Nieto y otros líderes del G20 en Hamburgo, “y si no lo conseguimos, terminará, es decir, finalizará el TLCAN para siempre “. CHECK Eso es lo que tiene a Peña Nieto en total sumisión.

El no es la primera vez que Trump ha utilizado un diálogo diplomático de alto perfil para denigrar a México y humillar a su presidente. Y no es la primera vez que el presidente mexicano no ha defendido la nación o a su oficina. De hecho, esto ha sucedido cada vez que la relación bilateral se aborda formalmente.

Veamos la cronología de los momentos más importantes de la crisis diplomática en curso:

16 de junio de 2015 a noviembre de 2016, La Campaña: Ir contra México y los mexicanos no fue una ocurrencia o un capricho personal de Donald J. Trump. Construir a México como el villano en su imaginación fue una pieza central de la campaña desde el inicio. En su primer discurso cuando anunció su candidatura a la presidencia comenzó: “Créanme, México no es nuestro amigo”, dijo a sus aficionados. A continuación, agregó su infame comentario: “Están trayendo drogas. Traen delincuencia. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”. Esto continuó a lo largo de la campaña, mientras el canto “construir el muro” se convirtió en un grito de protesta, con casi toda la población mexicana indignada, la negativa del presidente Peña Nieto a defender activamente al país contra la ofensiva verbal se convirtió en un factor en el hundimiento de su nivel de aprobación.

31 de agosto de 2016, la visita a México: Hambriento de más abuso, en agosto Peña Nieto invitó al entonces candidato Donald Trump a México. El viaje fue un desastre para el presidente mexicano. Peña Nieto no sólo sacó la alfombra roja, sino que se puso a él mismo de tapete. Donald Trump como candidato en una elección extranjera en términos diplomáticos estaba muy por debajo de la talla presidencial de Peña, pero le dieron el podio como un igual y mangoneó al presidente mexicano a su antojo. Así Trump obtuvo la pátina de un hombre de estado cuando mucha gente en los Estados Unidos todavía ni lo tomaba en serio, y Peña Nieto recibió una burla universal. Como si fuera poco, Trump voló directamente a Arizona donde dio su discurso más anti-inmigrante de la campaña.

El 25 de enero de 2017, se cancela la reunión bilateral: Después de que el Colegio Electoral hiciera Presidente a Donald Trump, el gobierno mexicano subió su apuesta por la estrategia conciliatoria, programando una reunión bilateral para el 31 de enero. El 25 de enero, el ministro de Relaciones Exteriores Luis Videgaray llegó a Washington para planear la reunión. El mismo día Trump lanzó dos órdenes ejecutivas: una para construir el muro y la otra para poner en marcha un plan para la deportación masiva. Peña Nieto canceló la reunión. En una llamada de seguimiento supuestamente para arreglar las cosas, Trump dijo que no necesitaba a México y que enviaría al ejército de EE. UU. ‘si las fuerzas armadas mexicanas no pudieran controlar al crimen organizado.

¿Psicología o estrategia?

Es difícil determinar cuánto de la compulsión de Trump de usar México como una bolsa de boxeo es visceral y cuánto es estratégico. Durante la campaña, proyectar imágenes negativas de México y los inmigrantes mexicanos fue claramente el tema detonante que ayudó a movilizar a una base racista identificada desde hace mucho tiempo en el Partido Republicano. Pero ahora, como presidente, la agresividad hacia México ya no es truco de campaña, sino política pública. Eso da miedo porque aunque México casi nunca se le ha considerado como una prioridad en la política exterior, es posible que sea la relación bilateral que más afecta la vida cotidiana en los EE.UU.

Todavía hay una lógica política allí. Insultar a México juega un papel crítico en mantener el núcleo de Trump movilizado y distraído de su fracaso en las políticas internas y del daño que Trumpcare podría ocasionar. También refuerza el apoyo a su acelerado programa de deportación.

En la renegociación del TLCAN, Trump tiene que buscar un punto de equilibrio entre los bandos pro-corporativos y los anti-globalistas y proteccionistas de su círculo más íntimo, mientras que al mismo tiempo mantiene una apariencia de defensor de los intereses de los trabajadores estadounidenses. No será capaz de hacer todo esto, pero mínimamente tendrá que buscar una forma de presentar los resultados de las negociaciones como una tremenda victoria para America-First y una sana paliza a México. Mantener los ataques a México de antemano ayuda a preparar el escenario. Trump ve todas las relaciones internacionales como una pelea de lucha libre, pero sobre todo cuando se trata de México. El bluff verbal es una cortina de humo crucial en la ausencia de una política que pueda realmente convertir al TLCAN en un acuerdo que beneficie a las y los trabajadores de ambos países.

Dicho esto, no podemos descartar el factor psicológico. Los tuits obsesivos anti-México de Trump y el sabotear la relación bilateral no siempre siguen un plan. Realmente parece que odia a México – su desdén personal por Peña, México y los migrantes es evidente cada vez que menciona el tema, que es a menudo y con una especie de sarcasmo alegre. Al parecer, ejercer un abrumador dominio económico y militar estadounidense no es suficiente para él. Trump tiene un profundo apego a ser el alfa en esta relación. Esto es personal.

En cuanto a México, el incidente es otro ejemplo de la fútil política de Peña de tratar de caer en la gracia de Trump. Si hay una cosa que sabemos ahora, Trump nunca es gracioso. Y su disgusto profundamente arraigado es un muro infranqueable.

No es que el gobierno de Trump no tenga ningún uso para su vecino del sur. El General John Kelly en Homeland Security se ha concentrado en desarrollar un nuevo papel para México con viajes continuos a México y reuniones con autoridades mexicanas. Kelly espera que México patrulle su frontera sur para detener a las personas migrantes centroamericanos, continuar la guerra contra la militarización de las drogas que ha matado a más de 150,000 personas y ha provocado un enorme aumento en la violencia este año. También se le ha pedido a México que actúe como un representante de los Estados Unidos en foros internacionales, como en el reciente voto de censura de Venezuela en la OEA.

Videgaray declaró después de la reunión presidencial que los líderes confirmaron que la renegociación del TLC comenzará el 16 de agosto y también se ocupará de la guerra contra las drogas, de América Central, de un posible programa temporal de trabajadores invitados para la agricultura estadounidense y de la reducción de la demanda de drogas en Estados Unidos. Esta es una agenda de Estados Unidos, no es mexicana y ni siquiera compartida. El enfoque estadounidense de estas cuestiones, a través de la gran expansión de su presencia en México desde la Iniciativa Mérida 2008, ha empeorado en lugar de mejorar la seguridad y el bienestar de México.

La agenda del G20 bajo la anfitriona Angela Merkel trató de desarrollar respuestas colaborativas a la migración mundial masiva forzada, al libre comercio y al cambio climático. Las opiniones de Trump lo convirtieron en un factor aislado en estas cuestiones. La declaración final del G-20 esboza una agenda que contrarresta explícitamente la agenda de Trump (sobre cambio climático) e implícitamente (sobre los compromisos de “combatir el proteccionismo”, “apoyar a los países que deciden desarrollar vías para la migración” y subrayar la cooperación).

Más naciones buscan marginar a Estados Unidos bajo Trump, diplomáticamente y económicamente. El Tratado de Libre Comercio entre el Reino Unido y Japón es sólo un ejemplo y es probable que veamos muchos más. Peña Nieto fácilmente podría haber usado esta tendencia para construir nuevas coaliciones y adoptar una postura fuerte junto a otras naciones en contra del ahora distanciado gobierno de Estados Unidos. Debió haberlo hecho y no lo hizo.

A pesar de hablar de diversificar los lazos económicos, México sigue apostando por los Estados Unidos. Literalmente. El país depende de los Estados Unidos para el comercio y la inversión, y la élite gobernante mexicana está entrelazada con los intereses de Estados Unidos – desde el imperio financiero de miles de millones de dólares de Carlos Slim hasta el ex presidente y poderoso imperio político de Carlos Salinas.

No es de extrañar que la administración Peña no se aleje de su abusador. Pero si la relación continúa en este curso de colisión, puede que no tenga otra opción.

29 de agosto de 2017

https://www.americas.org/es/archives/20037

Estados paralelos

En un sistema económico de acumulación de capital en modalidad de propiedad privada, toda la actividad económica privada se realiza utilizando como medio para las transacciones el dinero, en un mercado donde se compran y se venden mercancías conforme a la oferta y la demanda con algunas restricciones de contrapeso directas o indirectas por parte del Estado. Ese es el ámbito donde se desenvuelven las economías de la mayor parte de las naciones del mundo actual. [1]

 

De ese tronco común nacen dos modalidades de actividad lucrativa: una legal, autorizada formalmente por el Estado y la otra ilegal, no autorizada formalmente por el Estado: los Estados Paralelos. Conformados por los paraísos fiscales, los sicarios económicos, el espionaje, el tráfico de armas, el tráfico de drogas, los basureros tecnológicos, la parapolítica, el paramilitarismo, la corrupción administrativa, etc. Todos ellos ligados a la actividad económica privada, que aunque ilícita, se maneja con la misma lógica mercantil de las transacciones legales, con usos distintos, pero igualmente beneficiosos para la acumulación de capital y fomento de la actividad mercantil privada. [2].

 

En la actualidad toda constitución es el marco de la ley. La ley sirve entre otras cosas, para autorizar a personas o instituciones para que realicen determinadas actividades, una de ellas es la actividad económica, bien sea pública o privada. En las naciones donde la economía la maneja el sector privado, la ley establece dos figuras legales con las que se maneja la actividad económica privada: una a la que la ley le asigna el nombre de persona natural y otra a la que le denomina persona jurídica.

 

Cuando se establecen estas figuras, de personas naturales y de personas jurídicas, se legaliza y autoriza, con respaldo del Estado, la ejecución de un conjunto de procesos económicos cíclicos de transferencia de recursos, de bienes de propiedad pública, a poder de la propiedad privada. La ejecución de uno de esos procesos se inicia por ejemplo con la compra, por parte del sector privado de bienes públicos al Estado, por el cual este último recibe dinero, el Estado lo utiliza para pagar sueldos a empleados públicos o para comprar bienes y servicios. Tanto el dinero de los sueldos como el de las compras del Estado finalmente van a parar a propiedad privada a través de otras transacciones mercantiles, pues es la propiedad privada la que en última instancia maneja y se beneficia de la actividad económica mercantil.[3].

 

Los beneficios obtenidos en las transacciones mercantiles son acumulados en la banca o en bienes de capital. De esta manera los bienes públicos, patrimonio de todos, cada vez son menos.  Así pues, las naciones que basan su economía en la empresa privada y la acumulación de capital son cada vez más pobres, mientras que la empresa privada, las corporaciones son cada día más ricas. El fenómeno de empobrecimiento progresivo de las naciones tiene su origen en el principio de competencia en términos económicos, que establece una disputa donde participan personas naturales y jurídicas de carácter privado en procura de los recursos del Estado u otras riquezas privadas obtenidas por medio del Estado en el pasado [4].

 

Puesto que en toda competencia hay ganadores y perdedores, y siendo esta una competencia de carácter económico, los participantes con más oportunidad de ganar la disputa no son precisamente aquellos que hayan desarrollado mejores cualidades humanas, éticas, o técnicas ni tampoco por tener dotes de inteligencia, eficiencia o por ser los más responsables y trabajadores, eso suele tener importancia pero no es lo que determina, sino que lo que determina es la capacidad económica de los participantes en la competencia. Aunado a esto es importante señalar que la herencia económica ha jugado un papel fundamental en la historia de la acumulación de capital y en la conformación de corporaciones y poderosos grupos económicos que monopolizan la economía y cuyo capital es mucho mayor que el PIB de muchas naciones del mundo y que hoy controlan gran parte de los recursos del planeta [5].

 

No es extraño entonces observar que las naciones, cuyo sistema político esté sustentado en algún marco jurídico que legalice y autorice la puesta en práctica de un sistema económico basado en la acumulación de capital y en la propiedad privada, encuentren cada vez mayor dificultad para resolver sus problemáticas socio-económicas, independientemente de sus formas de gobierno, de la bandera política que los respalde o de la ética de sus dirigentes, aun en los casos de mayor pulcritud. En todos los casos las entidades privadas irán consumiéndose paulatinamente los recursos de las naciones y en la práctica competitiva se irán transformando en monopolios económicos, hasta dejar a la administración del Estado en la ruina [6].

 

Las naciones que llevan la peor parte son aquellas con menor tecnología puesto que sus productos de exportación carecen de valor agregado. Sin embargo, las naciones industrializadas tampoco escaparán a este sistema depredador. Desafortunadamente y para colmo de males no es solo esa actividad económica legal la que empobrece las naciones. Lo que lamentablemente está ocurriendo en la realidad es que, paralelamente este proceso de empobrecimiento legal se acelera con la presencia de los Estados Paralelos [7].

 

La presencia de los Estados Paralelos en el mundo moderno está determinada por la presencia de la entidad privada, su lógica mercantil y legal de acumulación de capital. Los Estados Paralelos existen gracias a la presencia del capital que los ha financiado y al poder económico que los ha protegido a lo largo de su historia. Son un traje a la medida, la síntesis práctica de la búsqueda sostenida de los vacíos legales que complementan la actividad legal, que cierran el círculo completo de la actividad mercantil. Representan la optimización de la eficiencia para efectos de la competencia económica, puesto que pone en alto relieve la idea de poder aprovechar con ventaja la fuerza y la potencialidad que le brinda la combinación sinérgica que le da la prestancia, la postura ético legal y el anonimato ilegal.  En el lapidario manejo del arte de esta combinación dantesca está el secreto del éxito económico y político de las corporaciones y grupos económicos transnacionales. [8].

 

La lógica de la creación de riqueza privada a costa del empobrecimiento de las naciones tiene sus límites, pues vivimos en un planeta finito con recursos finitos, por lo que las transacciones de mercancías tienden a ser menores producto de la escases progresiva de recursos, de materias primas, de energía. Esta escasez genera un ascenso en la escala de precios, lo que restringe progresivamente la demanda y lleva a la quiebra a las empresas que producen, distribuyen y comercializan mercancías. De allí viene la reducción de los agentes económicos y la concentración de los recursos en el proceso competitivo que dejan como resultado los monopolios económicos, las corporaciones [9].

 

Con esta lógica económica estamos acudiendo paulatinamente a la destrucción masiva de los recursos, a la contaminación irreversible del planeta y a la extinción prematura de la especie humana, solo porque la elite y su linaje decidió un día que solo ellos estaban destinados por la providencia a vivir bien sin importarle lo que ocurra con el resto de la humanidad. [10].

 

El sistema económico de acumulación de capital en modalidad de propiedad privada es en esencia un sistema competitivo de crecimiento ilimitado, lo que lo convierte en un sistema insostenible, puesto que contamos solo con recursos finitos, es un sistema que tiene un altísimo costo para la humanidad, es excluyente por naturaleza, con estrecho margen de oportunidades, tanto teóricas como reales,   para la mayoría. Y que ha venido evolucionando bajo la ideología mercantilista de una elite dominante y su linaje social y económico. 

 

Un sistema con modelo multivalente, cuyo funcionamiento sostenible amerita de la inyección permanente de ingentes cantidades de recursos naturales a bajo costo, y cuyo equilibrio hipersensiblemente estable obedece al comportamiento de un conjunto de variables reales sometidas a restricciones, determinadas mediante idealizaciones teóricas convenientes a los intereses de una elite insensata y caprichosa, que solo quiere sacar ventaja de su capacidad económica heredada. Una herencia que por lo demás fue obtenida por mecanismos fraudulentos bien sea por los mecanismos de la explotación esclavista o por los más modernos, los del empobrecimiento forzado de las naciones. [11].

 

Los productos procesados son elaborados por los monopolios utilizando normas y patentes elaboradas por organismos paralelos creados por ellos mismos, legalizados y legitimados por diversos instrumentos: leyes, acuerdos, convenios y tratados internacionales convenientes a sus intereses. Estos instrumentos son elaborados y firmados unilateralmente por los gobiernos de los países industrializados. Los gobiernos de estos países, presidentes, ministros, parlamentarios y otros personeros de las elites de los Estados, ubicados en los cargos de más alta jerarquía, son los dueños de estas grandes empresas monopólicas transnacionales.

 

Estos gobiernos plutocráticos también emplean otros mecanismos fraudulentos, utilizando las formalidades del Estado legal y la truculencia de los Estados Paralelos, sincronizando limbos jurídicos, espionaje, sobornos, financiamiento de grupos irregulares y ventas a los Estados de grandes proyectos con financiamiento a largo plazo, los cuales organizan en la modalidad de Estados Paralelos bajo la figura de secretos de Estado [12].

 

Por ello las luchas por el cumplimiento de la ley o incluso por nuevas leyes son peleas inocuas mientras no se combata el problema de fondo. Necesitamos superar el pensamiento político de hoy, según el cual ser humano es ser un ciudadano, es un estatus legal, es decir, un sujeto de deberes y derechos y nada más, una especie de constitucionalismo, de fetichismo legal, en síntesis una simplificación del ser humano.

 

Los espejitos de ayer son equivalentes al dinero de hoy, se están cambiando los recursos naturales de los países por papeles que no tienen ningún respaldo y que a diario se imprimen indiscriminadamente en los países industrializados.  Esta operación está dejando a los países no industrializados sin recursos y llenos de papeles.  Este hecho los expone a una voraz rebatiña por parte del sistema financiero internacional manejado por los representantes de los países industrializados.  Por ello estos papeles cada día valen menos en el mercado y  porque además de su falta de respaldo son objeto de manipulación a través de la especulación financiera, materializada en los fijación de precios de los productos elaborados, los cuales serán cada vez mayores debido a la escasez de materias primas, una espiral inflacionaria indetenible en la vorágine del fetichismo económico que no debe ser atribuida a los gobiernos como generalmente se acostumbra como una elegante manera de exculpar el sistema económico imperante que es el verdadero responsable del empobrecimiento de las naciones  de la América Latina [13].

 

La globalización no es más que la implementación y generalización planetaria del Sistema Competitivo  de Expansión Ilimitada, con el cual se persigue sustituir las naciones y sus culturas por mercados y convertir los seres humanos formalizados y objetivados en los textos jurídicos como ciudadanos, en clientes, una estrategia a largo plazo del Complejo Tecnológico Industrial y Militar.  Es el sometimiento intangible y control total sobre las naciones previamente judicializadas en largos procesos de transculturización, utilizando como instrumentos la acción combinada de las corporaciones y los Estados Paralelos [14].

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

[1].1  La verdad  Alesio Rastani  Dossier

Dossier- Alesio Rastani al menos es sincero

[1].2  La historia de Procter and Gamble ( P&G )

la historia de procter and gamble ( P&G )

[1].3  Documental NatGeo : Purificador de Agua sucia en Agua limpia | P&G Argentina

Documental NatGeo : Purificador de Agua sucia en Agua limpia | P&G Argentina

[1].4  P&G (Procter & Gamble) Experimenta con Animales K-9 APROC

P&G (Procter & Gamble) Experimenta con Animales K-9 APROC

[1].5 Un banquero de inversiones cuenta la verdad-crisis financiera

Un banquero de inversiones cuenta la verdad-crisis financiera

[1].6  Mis Ahorros, Su Botín (El Documental)

Mis Ahorros, Su Botín (El Documental) #Crisis #Recortes #15M #Bancos #Banks

[1].7  La doctrina del shock – doblado al español

La doctrina del shock – doblado al español y completo

[1].8 Capitalismo: Una historia de amor

https://www.youtube.com/watch?v=3a0ZTCZBCjc

[1].9 Cómo curar la inflación | Milton Friedman – Libre para elegir min 24:00

Cómo curar la inflación | Milton Friedman – Libre para elegir

[1].10  DIAGEO ventas de bebidas alcohólicas

DIAGEO

[1].11 Así se hace: Bebidas Alcohólicas 

Así se hace: Bebidas Alcoholicas

[1].12  LAS 5 CERVEZAS MÁS VENDIDAS DEL MUNDO

LAS 5 CERVEZAS MÁS VENDIDAS DEL MUNDO

 

[2].

 

[2].1  Luxleaks. Así funciona Luxemburgo como paraíso fiscal

Luxleaks. Así funciona Luxemburgo como paraíso fiscal

[2].2  Paraísos Fiscales. Cielo para los ricos, infierno para los pobres 

Paraisos Fiscales. Cielo para los ricos, infierno para los pobres

[2].3  Luxemburgo, Paraíso fiscal para las empresas

Luxemburgo, paraíso fiscal para las empresas

[2] 4  Diamante de sangre

Diamante de sangre Documental

[2].5  Sangre en Nuestra Tecnología

Coltán Comercio Sangriento. Sangre en Nuestra Tecnología

[2].7  Causas y consecuencias de la masacre de Orlando en Estados Unidos

https://www.youtube.com/watch?v=ZJ48DnX3Mis

[2].8  El Gobierno de EE.UU. mueve más droga que los narcos

“El Gobierno de EE.UU. mueve más droga que los narcos latinoamericanos”

[2].9  Oliver North

Oliver North – Wikipedia, la enciclopedia libre

[2].10 Irán-Contra

Irán-Contra – Wikipedia, la enciclopedia libre

[2].11  Hace 25 años estallaba el escándalo “Irangate

https://www.youtube.com/watch?v=XQQBb_Gn_Fc

[2].12  Paraísos Fiscales – Documental (min. 47:19)

https://www.youtube.com/watch?v=x9NbpMYZYOg

[2].13  El Color del Dinero – Paraísos fiscales, Luxemburgo

El Color del Dinero – Paraísos fiscales

[2].14     Gene Sharp

Conozca a Gene Sharp y su teoría de “golpe suave” para derrocar gobiernos

[2] 15    (11 09 2001 CAIDA TORRES GEMELAS.  QUE ES UN BANCO CENTRAL.)

Zeitgeist 1 THE MOVIE doblada al castellano

 

[3[H1] ]

 

[3].01  Constitución de empresas en 72 horas: Personas Naturales y Jurídicas

Constitución de empresas en 72 horas: Personas Naturales y Jurídicas

 

[4].

 

[4].1  El orden criminal del mundo – Documental

El orden criminal del mundo – Documental

[4].2  Documental Crisis Memorial Feriado Bancario

Documental Crisis Memorial Feriado Bancario

[5].

[5].1  Poder de las grandes empresas de bebidas alcohólicas

Siete desafíos al poder de las grandes empresas de bebidas alcohólicas en 2014

[5].2  LAS 10 EMPRESAS MAS RICAS DEL MUNDO

LAS 10 EMPRESAS MAS RICAS DEL MUNDO

[5].3  Multinacionales que controlan el consumo mundial de bienes masivos

Laeconomiaonline.com

[6].

[6].1   Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil

Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil

[6].2   Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil parte 2 

Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil parte 2

[6].3  Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil parte 3

Un tigre al acecho, la verdad sobre Exxon Mobil parte 3

[7].

[7].1  Historia Secreta del Dinero

Historia Secreta del Dinero

[7].2   Los Amos del Dinero.

Los Amos del Dinero. Historia del banco, Rothschild, Rockefeller, la Reserva Federal FED, Doblado.

[7].3   Historia del banco, Rothschild, Rockefeller, la Reserva  Federal FED, Doblado

https://www.youtube.com/watch?v=vUuEgb0z2YM

[7].4   CORRUPCIÓN EN ECUADOR ¡PROHIBIDO OLVIDAR

CORRUPCIÓN EN ECUADOR ¡PROHIBIDO OLVIDAR

[8].

[8].1  Zeitgeist 2 Addendum. Reserva fraccionaria. Ver min 34:00

Zeitgeist II Addendum Doblado español

[8].2   Dentro de Google.  Documental Completo

Dentro de Google – Inside Google – Documental Completo

[8].3   El Sucio Mundo de los Cosméticos – DW TV

El Sucio Mundo de los Cosméticos – DW TV

[8].4   DW TV Prisma Los dirigentes secretos – ¿Quién nos gobierna realmente?

DW TV Prisma Los dirigentes secretos – ¿Quién nos gobierna realmente?

[8].5   Los amos del mundo

Los amos del mundo (HD)

[8].6   Corrupción en la ONU. Documental Completo

Corrupción en la ONU. Documental Completo

[8].7  La Historia Oculta del FBI

La Historia Oculta del FBI

[9].

[9].1  La vida en Google – Cultura Organizacional 

La vida en Google – Cultura Organizacional

[9].2    Zeitgeist 3: The moving forward ESPAÑOL, by Cristóbal Doñate

Zeitgeist 3 The moving forward Doblaje por Cristóbal Doñate

[10].

[10].1   El origen de las Cosas

La Historia de las Cosas (completo, en español latino)

[10].2   LA OBSOLECENCIA PROGRAMADA

Obsolescencia Programada – Documental

[10].3   Basura electrónica en África. DOCUMENTAL COMPLETO)

(DOCUMENTAL COMPLETO) Basura electrónica en África

[10].4   La tragedia electrónica – Documental

La tragedia electrónica – Documental

[10].5   LA HISTORIA DE LOS COSMETICOS

La historia de los cosméticos (doblado a español)

[10].6  La Historia del Agua Embotellada – Annie Leonard.

https://www.youtube.com/watch?v=dvvFaSRHlN4

[10].7   Último aviso. Los límites del crecimiento

Documental: Último aviso-Los límites del crecimiento.

[10].8   Los limites del crecimiento.

Los límites del crecimiento – Wikipedia, la enciclopedia libre

[10].9   Los límites del crecimiento económico

Los límites del crecimiento económico – Francisco Álvarez Molina

[10].10    Documental – Exceso de población

Documental – Exceso de poblacion

[10].11   Tragedia de Bophal.  TRAGEDIA CON PESTICIDAS

TRAGEDIA CON PESTICIDAS

[10].12   Segundos Decisivos Desastre Industrial en Bophal – La India Español

(Parte 1 / 2)

Segundos Decisivos Desastre Industrial en Bophal – La India Español (Parte 1 / 2)

[10].13  Segundos Decisivos Desastre Industrial en Bophal – La India Español (Parte 2 / 2)

Segundos Decisivos Desastre Industrial en Bophal – La India Español (Parte 2 / 2)

[11].

[11].1  ZEITGEIST ADDENDUM Español Hablado (COMPLETO)

ZEITGEIST ADDENDUM Español Hablado (COMPLETO)

[12].

[12].1   Los Socios Americanos de Hitler

Los Socios Americanos De Hitler

[12].2   Caso Odebrecht : consecuencias geopolíticas para América Latina

https://www.youtube.com/watch?v=VlnsMv7Tcq8

 [12].3   EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL. Primera parte

EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL. Primera parte

[12].4   EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL. Segunda parte

EMPRESAS PRIVADAS PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL SEGUNDA PARTE

[12].5   EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL. Tercera parte

EMPRESAS PRIVADAS PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL tercera parte

[12].6    EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL. Cuarta parte

EMPRESAS PRIVADAS, PROGRESO Y GOBIERNO MUNDIAL cuarta parte

 [12].7   CIA Guerras Secretas I II III

CIA Guerras Secretas I II III

[12].8  CIA Guerras secretas-Parte 1 Operaciones clandestinas (1947-1977)

https://www.youtube.com/watch?v=NDWty7Kfvbo

[12].9  CIA Guerras secretas-Parte 2 El fin de las ilusiones (1977-1989)

https://www.youtube.com/watch?v=pLX4AF-3Myy

[12].10  CIA Guerras secretas -Parte 3 De una Guerra a Otra.

CIA Guerras secretas -Parte 3 De una Guerra a Otra.

[12].11  Las cobayas de la CIA y del ejército de EE. UU.

Las cobayas de la CIA y del ejército de EE. UU.

[12].12  Tras la verdad K 141 Kursk

El submarino Ruso K 141 Kursk , Una gran tragedia

[12].13  LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (1 de 5)

LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (1 de 5)

[12].14  LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (2 de 5)

LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (2 de 5)

[12].15  LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (3 de 5)

LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (3 de 5)

[12].16  LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (4 de 5)

LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (4 de 5)

[12].17  LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (5 de 5)

LA VERDADERA HISTORIA DEL ORDENADOR PERSONAL (5 de 5)

[12].18  Como Steve Jobs Cambió el Mundo (Documental) IGenius Apple

https://www.youtube.com/watch?v=1Bhmz0g9CsQ

[13].

[13].1  La Corporación – Documental (1/3) 

La Corporación – Documental (1/3)

[13].2  La Corporación. ¿Instituciones o psicópatas? – Capitulo 2/3

La Corporación. ¿Instituciones o psicópatas? – Capitulo 2/3

[13].3  Documental La Corporación ( Gracias – Michael Moore ) 

Documental La Corporación ( Gracias – Michael Moore )

[14].

[14].1  CAPITALISMO GLOBALIZACIÓN EL ORDEN CRIMINAL DEL MUNDO

CAPITALISMO GLOBALIZACIÓN EL ORDEN CRIMINAL DEL MUNDO Jean Ziegler Eduardo Galeano divx SD

 

GLOSARIO DE TÉRMINOS:

 

La competencia

 

La competencia es la acción de competir, donde hay ganadores y perdedores. La competencia supone tener un objetivo, y sujetos o entes que se disputan el objetivo. Con la competencia nace un tipo de organización necesaria para la competencia, esta es la organización jerárquica de estructura piramidal

La necesidad de implementar políticas de desarrollo local en Latinoamérica

Introducción

Una característica distintiva de Latinoamérica es que la población se concentra enormemente en torno a ciudades y grandes metrópolis. Sudamérica en particular, es la región más urbanizada del planeta como resultado inevitable del modelo de migración adoptado desde los orígenes de los estados independientes (que a diferencia de EEUU no distribuyeron las tierras entre los inmigrantes, por lo que la gran mayoría de estos se radicaron en las grandes ciudades), de la aplicación del modelo agroexportador primero y de los procesos de industrialización sustitutiva de importaciones después.

Población urbana. 2014

Porcentaje de población urbana en 2014

Mundo

53.6

Sudamérica

83.0

 

 

 

 

África

40.0

Argentina

91.6

 

 

 

 

Asia

47.5

Bolivia

68.1

 

 

 

 

China

54.4

Brasil

85.4

 

 

 

 

Europa

73.4

Chile

89.4

 

 

 

 

Del este

69.3

Colombia

76.2

 

 

 

 

Del Norte

81.0

Ecuador

63.5

 

 

 

 

Del Sur

69.8

Paraguay

59.4

 

 

 

 

Del Oeste

78.7

Perú

78.3

 

 

 

 

Oceanía

70.8

Uruguay

95.2

 

 

 

 

Australia/N.Z.

88.8

Venezuela

88.9

 

 

 

 

Norteamérica

81.5

 

 

 

 

 

 

Latinoamérica

79.5

 

 

 

 

 

 

Caribe

69.8

 

 

 

 

 

 

Central

73.5

 

 

  Fuente: ONU, World Urbanization Prospects: The 2014 Revision        

El modelo agroexportador profundiza la urbanización porque la capacidad del sector primario para generar empleos (la elasticidad empleo-producto
 La elasticidad empleo-producto nos indica en qué porcentaje crece el empleo del sector ante un 1% de crecimiento del producto del sector.

) es baja, más baja que los servicios y que la industria, y de acuerdo a muchas estimaciones no solo es menor al resto de sectores sino que podemos arriesgar que resulta menor a la que el sector primario tiene en otras zonas del globo.

Elasticidad empleo-producto

    
 

Porcentaje de variación en el empleo ante una variación del 1% en el producto
     

 

Indonesia

Argentina

 

(02-10)

(60-80)

 

 

 

Agropecuario

+0.07

-0.45

 

 

 

Industria

+0.81

-0.02

 

 

 

Servicios

+1.76

+0.64

Fuente: Elaboración propia en base a Montuschi (1998) y OIT (2012).

Nuestra inserción productiva como proveedores de productos primarios en el sistema de comercio mundial, ha especializado las regiones exportadoras en monoproductos (banano, soja, petróleo etc.) y si bien ha generado grandes excedentes de producción, como contrapartida, ha reducido la capacidad de estos territorios para retener la población.

¿Por qué la urbanización?

Varios motivos explican que las actividades productivas prefieran instalarse en un entorno urbano. La producción manufacturera también tiende a instalarse en un entorno urbano debido a impulsos de demanda y de oferta. El principal impulso de demanda es el atractivo del tamaño de mercado que genera la población concentrada en las ciudades. Una vasta literatura muestra que una de las raíces del crecimiento económico debe encontrarse en el crecimiento de la demanda y, de hecho, una de las tesis más interesantes explica que la principal fuente de crecimiento está vinculada al crecimiento de las urbes.
 Kozulj, R. Z. (2003). Choque de civilizaciones o ¿crisis de la civilización global? problemática, desafíos y escenarios futuros. Editorial Miño y Dávila, Buenos Aires.

Desde el lado de la oferta, las actividades productivas prefieren localizarse en torno a las ciudades por muchas razones:

i)porque tienen grandes mercados de trabajo que permiten disponer de mano de obra calificada, ii) grandes mercados de servicios a precios competitivos, como por ejemplo, servicios financieros, educativos, tecnológicos etc, iii) porque cuentan con más densidad empresarial, lo que significa un entramado productivo más amplio de proveedores y demandantes, porque pueden aprovechar ventajas de escala, de aglomeración y de red y iv) tienen servicios de transporte y logísticos que involucran infraestructuras como carreteras, autopistas, aeropuertos y puertos, que determinan las posibilidades de comunicación con el resto del país y del mundo. Estos elementos se traducen en un entramado productivo más amplio de proveedores y demandantes, lo que implica ventajas de aglomeración, de escala y de red, todo lo cual impacta sobre la competitividad empresarial.

En genial síntesis de Camagni “Las ciudades existen y han existido en la historia porque los hombres han encontrado más ventajoso y eficiente gestionar las propias relaciones personales, sociales económicas y de poder de forma espacialmente concentrada”.

En este entorno exageradamente urbano de Latinoamérica, la importancia estratégica de las ciudades y las políticas locales como fuente de creación de empleos y bienestar es más determinante que nunca, y sin embargo, son precisamente las políticas, capacidades y competencias locales las que están más alejadas del potencial que deberían tener para asumir el rol transformador que les corresponde.

La teoría y la realidad

Para la teoría económica neoclásica la localización geográfica de la producción es irrelevante en la determinación de las condiciones de vida que se materializan en los diferentes territorios. Supone que la racionalidad optimizadora de los propietarios de los factores, trabajo y capital, se asignarán a la actividad más rentable en el territorio conduciendo a una distribución de recursos que tiende a igualar la renta per cápita y, con ello se igualan las condiciones de vida de los habitantes de todos los territorios (postulado derivado de los teoremas de Hecksher-Ohlin y Stolper-Samuelson). Como el trabajo y el capital se moverán por todo el territorio de acuerdo a la rentabilidad que consigan extraer, las rentas del capital y el trabajo se uniformarán en todo el territorio (si en el territorio A el salario es más rentable que en el B, los trabajadores emigrarán desde A hacia B, con lo cual, subirá el salario en A donde habrá escasez de trabajadores y bajará en B donde hay más trabajadores y lo mismo se aplica a la distribución del capital). De este modo, el territorio no importa, ni tampoco importan las políticas que se apliquen localmente.

Sin embargo, ésta afirmación es rotundamente falsa
 Davis, D.R. y P. Mishra (2006), “Stolper-Samuelson is dead, and other crimes of both theory and data”, en Harrison, Ann E., Globalization and Poverty: NBER Conference Report, Chicago, Illinois: University of Chicago Press, pp. 87–107.. La principal prueba es que las desigualdades territoriales no solo no tienden a desaparecer sino que se amplían. De hecho, un elemento común en América Latina es la nula presencia de homogeneidad en la distribución del ingreso y el potencial productivo. Conviven en nuestro territorio grandes espacios vacíos de baja o alta renta (dependiendo de la dotación de recursos) con grandes concentraciones poblacionales de baja o alta renta per cápita que resultaron de los diferentes modelos de desarrollo aplicados a lo largo de la historia.

De todos modos, la teoría económica fue ajustándose a la realidad y todas las corrientes incorporaron elementos diferenciadores derivados del tamaño urbano y de características idiosincrásicas que permiten, por una parte, obtener localmente ventajas de costos internas a las empresas, derivadas de la explotación de economías de escala, y externas a ellas, beneficiándose de diversos beneficios emergentes de la aglomeración y las redes y; por otra parte, la dotación recursos y activos intangibles que actuando como fuente de innovación, van modificando la función de producción e incrementando la competitividad las empresas, generando ventajas dinámicas de localización.

De acuerdo al enfoque conocido como la teoría de los “distritos industriales”, inspirados en los resultados de la Italia nordestina, el desarrollo tiene que ver con atributos locales, a los que genéricamente denomina “atmósfera industrial” compuesta por lazos de confianza, cooperación y coordinación local entre productores, comercializadores, trabajadores y el Estado. Es sin duda una proposición interesante que señala el gran desafío que enfrentan las localidades, porque ya no basta con la inversión pública y privada para ganar competitividad, sino que además hay que recrear esta “atmósfera”, que es algo mucho más difícil de reproducir que la inversión en capital porque requiere un gran esfuerzo de coordinación de carácter local.

Porqué la gestión de las ciudades puede marcar la diferencia

El Estado central tiene un rol clave en el desarrollo económico regional. Tiene a su cargo las herramientas de la macroeconomía y las finanzas públicas, en especial la política de gasto que determina la localización de las inversiones públicas y otros gastos que pueden ser fundamentales para el desarrollo de aspectos determinantes de la competitividad como las infraestructuras (aeropuertos, puertos, conexión terrestre, universidades). Sin embargo, el Estado local, tiene un rol crucial en el desarrollo local sobre el cual el gobierno central tiene poca incidencia. Los gobiernos locales, no solo son proveedores de servicios públicos esenciales como el aseo público, sino que cada vez más asumen más funciones y responsabilidades en aspectos que hacen a la competitividad sistémica, como en educación y salud, y también tendrán que rendir cuentas sobre el desempeño económico local que en definitiva es uno de los determinantes de las posibilidades económicas de sus ciudadanos. No todo es política local. Una localidad muy atrasada puede estar atrapada en una trampa de pobreza de la que no pueda salir sin el concurso de políticas dirigidas desde el Estado central tendientes a superar las desigualdades regionales.

La producción es el resultado de la acumulación en el territorio de un conjunto de activos tangibles e intangibles, de propiedad pública, privada o mixta, de residentes locales y no locales. La abundancia de estos activos es la que va definiendo las condiciones de vida y las trayectorias productivas de los habitantes de una localidad. En definitiva, una localidad con bajo nivel de vida, es también una localidad donde no se ha acumulado suficiente inversión para formar capital físico, intangible y humano.

El continente Latinoamericano, habiendo asumido una integración subordinada en la División Internacional del Trabajo, ha ido valorizando de manera singularmente diferencial sus regiones, según la disponibilidad de recursos naturales generadores de commodities demandados externamente y, en general, los recursos públicos nacionales han sido asignados a fortalecer las potencialidades de esos territorios, antes que atender las necesidades de las regiones más postergadas.

En ese contexto, los recursos disponibles en las áreas deprimidas son de una magnitud que hace imposible mantener el ritmo de crecimiento de las regiones más dinámicas, y sus aglomerados urbanos, sino que definen trayectorias en permanente divergencia.

¿Cuáles son las principales preocupaciones que deben guiar la política local respecto al desarrollo?

Quizás la principal tarea que tiene que hacer el gobierno local es tener la vocación desarrollista. Sin ella, el territorio queda liberado a la fuerza del mercado que, especialmente en el ámbito urbano, generará resultados muy inferiores a los que brindaría una planificación eficaz.

La segunda es la de construir para sí mismo las competencias necesarias para enfrentar el desafío. La calidad de la gestión del gobierno local es necesaria “para pensar las estrategias que configuren un desarrollo con inclusión”. Una calidad deficitaria de la gestión institucional conduce a ineficientes intervenciones que, no sólo pueden malgastar recursos, sino fundamentalmente defraudar expectativas adicionando un costo político.

La tercera tarea es presupuestaria. Se necesitan recursos para realizar las intervenciones y adquirir competencias y capacidades para lograrlo.

Las prioridades de la política local vinculada a la producción son cuatro:

1) Estabilizar los flujos de ingresos y consumo familiar, 2) fomentar la densificación productiva que contrarreste la especialización a la que conduce la inserción internacional del trabajo, 3) concentrarse en la promoción de las pequeñas y medianas empresas por su capacidad de generar empleos y disminuir la vulnerabilidad a la que están expuestas y, por último, 4) definir la responsabilidad colectiva sobre los grupos de personas que no participan de los beneficios del desarrollo. El hincapié en las PyMEs se fundamente en el hecho de que sus decisiones de localización están habitualmente restringidas al lugar de origen del emprendimiento, mientras que por el contrario las grandes empresas recurren a un mapa de opciones de localización mucho más amplio.

¿Cómo pensar la estrategia de desarrollo local?

El primer paso consiste en conocer el sistema productivo local (SPL), básicamente, cómo se genera y se distribuye el excedente regional. El gobierno debe detectar el origen de las principales actividades productivas o la actividad productiva identitaria y su circuito de acumulación. Nuestros países especializados en la producción primaria tienen características similares. Existe por lo común un sector exportador de bienes -cereales, petróleo, oleaginosas, etc.- o de servicios, como el turismo. Deben identificarse los eslabonamientos hacia atrás y hacia adelante que se vinculan con esas cadenas productivas, persiguiendo el propósito de aumentar la densidad productiva local interviniendo en esas cadenas. Asimismo, se requiere conocer cómo se distribuye el excedente, entre rentas, ganancias, impuestos y salarios, es decir, entre trabajadores, propietarios, empresarios y el Estado, identificando, adicionalmente, el lugar de residencia de los perceptores de ingresos y a dónde se destina la reinversión del excedente. De hecho, una de las causas que explica la escasa capacidad de generación de empleo local es la concentración de la propiedad de los recursos naturales en manos de no residentes de las localidades, por lo que existe una escasa reinversión local del excedente que genera la actividad primaria. Además, es necesario conocer los patrones tecnológicos adoptados y cómo se involucra la ciudad con el sector productivo y cómo podría hacerlo, por ejemplo, a través de la reinversión en eslabones industriales o de servicios vinculados a la cadena productiva, que involucran estrictamente a la ciudad.

También debe señalarse que existen muchas oportunidades de negocios que el sector privado desperdicia, ya sea por falta de interés o dificultades de coordinación, que deben ser aprovechadas ya sea por sociedades de capital público, mixto o cooperativo. Muchos casos exitosos demuestran que estas inversiones pueden cambiar la estructura productiva local y sentar las bases de la transformación productiva local.

Una de las tareas fundamentales del gobierno local, debe ser la de procurar una mayor coordinación entre privados y entre estos con el Estado local, recurriendo a esfuerzos asociativos, proveyendo información, vínculos que constituyan redes, provisión de servicios públicos baratos, incluyendo el soporte tecnológico y capacidad de gestión, con el objetivo de promover ganancias de competitividad.

El listado de funciones y servicios que atienden los gobiernos locales crece continuamente, en parte derivados de marcos teóricos que sobrevaloran los posibilidades de la gestión local  y legitiman la delegación de responsabilidades de instancias superiores, frecuentemente con sub-financiamiento, en sectores como salud, educación, seguridad y otros, que los municipios tienen que asumir para evitar las pérdidas de competitividad que implican y para no dejar desamparados a sus ciudadanos.

Este hecho exacerba la tensión natural o disputa que existe entre los diferentes niveles del Estado para apropiarse de la renta que se genera en las ciudades. Los gobiernos locales presionan para recibir más transferencias y los nacionales para que recurran a sus propios ingresos. Lo habitual es que de la pugna por capturar parte del excedente, resulten modelos muy diversos, que combinen ingresos por transferencias e ingresos propios, muchos de los cuales compiten por la misma base imponible y representan doble imposición. Hay ciudades que cobran impuestos al comercio, a los ingresos profesionales, a la plantilla de trabajadores de las empresas que son impuestos más característicos de la administración central, mientras que los estados centrales se resisten a ceder los ingresos provenientes del impuesto a la propiedad, que es la fuente más conveniente para nutrir las arcas locales.

Descentralización sobredimensionada

En las últimas décadas, la teoría ortodoxa ha revalorizado en forma desmedida el potencial del desarrollo local como resultado de su propia gestión, cometiendo el error de sobreestimar las capacidades locales y minimizar la pertinencia y eficiencia de las regulaciones públicas de escala meso y macroeconómicas. La descentralización ha estado en boga por los efectos esperados en términos de eficiencia del Estado, sin embargo, los resultados han sido más bien desalentadores (Prud’Homme, 1994). De acuerdo a la FAO (2004) “La primera gran lección aprendida dolorosamente es que la descentralización no es una panacea para solucionar los problemas del sector público”.

Muchas expectativas están depositadas en la descentralización de funciones. Se esperan mejoras de eficiencia en el diseño y aplicación de las acciones públicas, gracias a que la proximidad con los beneficiarios asegurará un diseño más ajustado a las demandas y necesidades reales de la ciudadanía. Se espera que esta proximidad redunde en mejor control democrático ya que los gobiernos locales deberán rendir cuentas ante los conciudadanos. Sin embargo, la descentralización requiere e implica que se transfieran funciones y recursos a los niveles locales de decisión, lo que indudablemente requiere desarrollar las competencias necesarias a nivel local para que puedan llevar a buen término estas funciones de gasto e ingreso. Para ser efectiva, la descentralización requiere que la autoridad local reciba apoyo material y humano, por lo que no solamente implica el traspaso de recursos, sino también, instancias de formación y de acumulación de experiencias que conforman el talento humano. Es por eso que para ser efectivo, todo proceso de descentralización debe ser gradual y, asimismo, reconocer todas las limitaciones que la descentralización tiene. Además, todo proceso de descentralización conlleva riesgos que deben evaluarse a la hora de definir el grado al que debe aspirar una sociedad. Entre los riesgos más relevantes encontramos al clientelismo. Un proceso de descentralización “ingenuo”, que no reconozca las características feudales del comportamiento político, puede ayudar a reforzar las relaciones clientelares y el poder de las élites locales existentes, contribuyendo a desvirtuar el objetivo de fortalecimiento democrático de la descentralización. En definitiva, no todo debe descentralizarse y el debate debe concentrarse en la definición de qué resulta conveniente descentralizar.  

Estrategias de financiamiento

Existen muchas fuentes de financiamiento local disponible, que en general dependen de qué es lo que desea financiarse. La inversión en infraestructura debe financiarse recurriendo a tasas de contribución por mejoras o traslado de costos que abonan los beneficiarios directos e indirectos. Las tasas de provisión de servicios en los municipios de América Latina suelen estar muy por debajo del verdadero costo y esto debe revertirse. El fideicomiso en sus varias formas, entre ellas el fideicomiso financiero, han demostrado ser instrumentos útiles para llevar adelante inversiones públicas al igual que las tasas con afectación específica son aceptadas por la ciudadanía cuando se financian inversiones o servicios valorados. Los mecanismos habituales vinculados a la emisión de títulos de deuda y la toma de empréstitos involucran grandes riesgos para las comunidades que deben ser evaluados. También existe mucho margen para generar ingresos tributarios propios en toda América Latina, en especial, vinculados al impuesto estrella a la propiedad, cuyo cobro está muy alejado del potencial.

La principal limitación financiera de los municipios, a nuestro criterio, es el  preconcepto erróneo de que las empresas definen la localización de sus inversiones sólo en función de los costos y que por lo tanto, las ciudades que menos impuestos cobran son las que más empresas atraen. En realidad, las empresas consideran la combinación entre costos y beneficios, y entre los costos, además de los impuestos, podemos incluir aquellos que generan las ciudades mal planificadas y deficitariamente servidas, como la congestión, la inseguridad, la provisión privada de servicios que deben realizar cuando los públicos son de mala calidad (por ejemplo, generadores electrógenos para enfrentar los apagones) y precios elevados del suelo y alquileres que generan las ciudades mal planeadas.

Entre los beneficios tenemos que incluir a todos aquellos servicios públicos que impactan directamente sobre los costos, como las redes de agua, gas, electricidad, la seguridad, la disposición de parques industriales, espacios públicos para el desarrollo logístico, más los que impactan indirectamente que son innumerables. Por ejemplo, las ciudades que invierten en espacios públicos, campos deportivos, servicios públicos de calidad y económicos en transporte, salud y educación, contribuyen, por ejemplo, a atraer mano de obra de otras regiones y a disminuir las pretensiones salariales locales, porque en este tipo de ciudades, a igualdad de salarios nominales, el salario real termina siendo más elevado que en ciudades mal servidas y planificadas.

A modo de conclusión

Las ciudades tienen que enfrentar tres grandes desafíos, 1) brindar servicios de calidad a su localidad, 2) construir la infraestructura que demanda el crecimiento urbano, lo que implica también cubrir los déficits acumulados, y 3) contribuir al desarrollo productivo y la generación de fuentes de empleo de sus ciudades.

Las ciudades latinoamericanas están muy rezagadas en cuanto a los esfuerzos realizados con respecto a su contribución al desarrollo productivo local, y esto debería revertirse, no solo como una política destinada a mejorar las condiciones de vida y posibilidades de sus vecinos y sus empresas, sino también, como una estrategia para mejorar el desempeño de los otros dos objetivos.

En síntesis, nuestros aportes enfatizan sobre:

    La activación de recursos y actores locales a partir de acciones pertinentes y eficaces, en reconocimiento de las restricciones impuestas por los intereses conservadores de los grupos hegemónicos locales.

    El fortalecimiento de la formación técnica de distintos actores relevantes en el proceso de desarrollo definido

    El fomento a la emergencia de capitales de naturaleza diferente a la del privado convencional.

    La detección de espacios estratégicos o privilegiados de rentabilización de los recursos locales y regionales.

    La identificación de externalidades que puedan ser fuente de ventajas competitivas territoriales.

    La revisión de acuerdos tributarios entre diferentes escalas del Estado.

Jorge Hernández y Guillermo Oglietti
Investigadores CELAG

Fuente: http://www.celag.org/la-necesidad-implementar-politicas-desarrollo-local…

Policía Nacional captura a supuesto homicida de ciudadano americano

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Fuente: Teleprogreso TV Honduras

Luego de un trabajo de investigación, seguimiento y vigilancia La Policía Nacional capturó éste lunes en la colonia Interamericana de Comayagüela a un ciudadano por tener orden de captura por dos delitos.

Se trata de Bayron Enoc Paz Pego, de 25 años de edad.

Se le detuvo en atención a una orden de captura emitida en fecha 27 de agosto del año en curso por el Juzgado de Letras Penal de Tegucigalpa.

Se le supone responsable de los delitos de homicidio simple y robo, en perjuicio del ciudadano americano José Cristino Rodríguez.

Según las investigaciones, la víctima fue encontrado muerto en el interior de su propio automotor, en un callejón ubicado a inmediaciones de un centro comercial de Comayaguela el pasado 26 de junio del año 2017.

La DPI bajo el acompañamiento técnico jurídico del Ministerio Público remitirá al sospechoso al Juzgado que ordenó su formal captura para que responda por los hechos que se les imputa.

Alto Comisionado para los Refugiados considera “un infierno” la ruta de los migrantes entre Guatemala y México

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Fuente: ONU Centro de Noticias Américas

28 de agosto, 2017 — El Alto Comisionado de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) prosigue esta semana su gira por Centroamérica, que le conducirá a Honduras, El Salvador y posteriormente a Costa Rica.

Durante su visita a Guatemala y México, Filippo Grandi recorrió una parte de la ruta que los migrantes realizan por la región del Petén, en Guatemala, y el estado de Tabasco, en México.

Grandi pudo hablar con algunas personas que se encontraban realizando la travesía, a la que calificó “como un infierno”.

“El trabajo de ACNUR con sus socios y los gobiernos es intentar crear oportunidades para proteger a estas personas, además de trabajar con los gobiernos a favor de los solicitantes de asilo. Cada vez aumentan más las peticiones en la ruta de Guatemala a México, así que uno de nuestros principales objetivos es reforzar las estructuras de protección de estos países”, dijo en una entrevista al Centro de Información de la ONU en México.

Grandi abogó por implementar estrategias en los países de asilo como serían fomentar la integración de los refugiados en las comunidades que los albergan y abordar los orígenes de la problemática de los desplazados, situación que requiere recursos y medios que van más allá de la tarea humanitaria.

“Por eso, en preparación del Pacto Mundial sobre los Refugiados, promovemos la idea de una iniciativa llamada Marco Regional Integrado de Protección y Soluciones, que tiene el objetivo de crear un acuerdo marco que sirva finalmente como modelo para el Pacto Mundial que la Asamblea General discutirá el año que viene”, explicó.

Grandi indicó que la reunión del Marco Regional tendrá lugar en Honduras a finales de octubre y que cuenta con el apoyo de seis países, los cinco que está visitando más Panamá.

OIM ayuda a concienciar sobre los derechos de migrantes retornados a Honduras

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Fuente: ONU Centro de Noticias Américas

28 de agosto, 2017 — Concienciar sobre los derechos de los migrantes y los riesgos que comporta la migración irregular desde una perspectiva de prevención fue el objetivo de una serie de actividades de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Honduras, en el marco de la feria Mi Norte Está Aquí.

El evento se celebró este mes en dos parques de Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde la OIM informó y distribuyó material educativo sobre los derechos de menores, adolescentes y grupos vulnerables como las poblaciones indígenas, mujeres o integrantes del colectivo LGBTI.

Las actividades, auspiciadas por la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras, tuvieron lugar durante el Mes del Migrante, que busca sensibilizar al público sobre los riesgos de la migración irregular.

Además, la OIM también colaboró con la Secretaría durante un taller de emprendedores para la población migrante retornada.

Durante la capacitación se instruyó a 20 personas en la confección de diversos productos que serán vendidos en sus comunidades de origen y servirán para apoyar su reinserción en el país.

Las actividades de la OIM forman parte de su programa regional para fortalecer la protección y asistencia a los migrantes en Mesoamérica.

VIDEO: En el Estadio de San Lorenzo la hinchada pidió por Maldonado y maldijo a la Ministra de (In)seguridad Bullrich /También en Banfield y en recital de murga uruguaya

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Fuente: Resumen Latinoamericano

Maldonado desapareció el martes primero de agosto en el marco de un operativo de seguridad llevado a cabo por la Gendarmería durante una manifestación en la comunidad mapuche Pu Lof, en el departamento de Cushamen de la provincia de Chubut.

Agarrate Catalina se suma al pedido de Aparición con Vida Ya de Santiago Maldonado!
La bandera que el jueves por la noche elaboró la gente de Cultura Banfileña, y que se pudo observar en el partido que anoche disputó el Taladro contra Belgrano de Córdoba, hoy se hizo presente en el Teatro Maipú.
Exigimos #AparicionConVidaYadeSantiagoMaldonado
#FueraBullrich
Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!

Maduro: El mundo entero está invitado a jornada de paz y soberanía con Venezuela

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Fuente: Resumen Latinoamericano

Resumen Latinoamericano/Avn, 27 de agosto 2017.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, se reunió con los representantes de movimientos políticos y sociales de diversas latitudes que participaron este sábado en Caracas en la reunión preparatoria de la Cumbre de Solidaridad Mundial con Venezuela, a celebrarse el 16 y 17 de septiembre, en rechazo a los ataques perpetrados contra la nación suramericana por el poder económico imperial.

“Estamos finalizando la reunión preparatoria de la gran jornada de solidaridad, amor y apoyo al pueblo de Venezuela. Compañeros de todo el mundo, de toda la América, el Caribe, de Estados Unidos, de Europa, están aquí presentes y les damos las gracias. Nos vemos el 16 y 17 de septiembre. El mundo entero está invitado a la jornada de diálogo, paz y soberanía con el pueblo de Venezuela”, expresó el mandatario, en un video difundido a través de su usuario en Twitter, @NicolasMaduro.

En el salón Sucre de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería, donde se efectuó la reunión, el jefe de Estado destacó la importancia de la integración de los países en rechazo a las pretensiones de dominación del poder imperial.

“Estamos siendo amenazados como nunca antes por el imperio del norte. Los supremacistas que gobiernan Estados Unidos han amenazado a Venezuela con sanciones, persecución financiera y amenaza militar, y tenemos un solo destino: la solidaridad y la victoria”, aseveró.

Venezuela prepara medidas para responder de forma recíproca a agresión de EEUU

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Fuente: Resumen Latinoamericano

Resumen Latinoamericano/Avn, 27 de agosto 2017.

Venezuela anunciará el viernes 1º de septiembre las medidas para responder de forma recíproca a la agresión contra el pueblo por parte del Gobierno de Estados Unidos, señaló este domingo la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez.

“Siendo Venezuela un país con grandes recursos para ser un potencia, las fuerzas imperiales hicieron un cerco para afectar al pueblo venezolano. Ya se quitaron las caretas al anunciar las sanciones contra el pueblo venezolano” dijo Rodríguez en transmisión de Venezolana de Televisión.

Durante la primera Asamblea Consultiva que se realizó en el Parque Ezequiel Zamora, en el centro de Caracas, Rodríguez aseguró que la orden ejecutiva emitida por la administración de Donald Trump contra el pueblo venezolano es un proceso que tiene como fin la intervención del país.

Aseveró que estas amenazas tienen su precedente cuando el expresidente Barack Obama firmó la orden ejecutiva en donde calificó a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la política de los Estados Unidos.

“Ellos (Estados Unidos) comenzaron hablar en 2015 y aseguraron que si había una crisis humanitaria en Venezuela iban a intervenir militarmente. Ante esas amenazas el presidente Nicolás Maduro mantuvo la protección del pueblo, atender las necesidades esenciales del pueblo”, expresó.

Aseguró que aquellos que solicitaron la intervención y el bloqueo económico contra Venezuela deben ser investigados para determinar su responsabilidad.

“Esto no puede quedar impune, quienes llamaron desde Venezuela o el exterior al bloqueo de la patria deben ser investigados. No podemos olvidar de lo que son capaces”, señaló.

Rodríguez manifestó que la Asamblea Nacional Constituyente y la Comisión de la Verdad son dos instrumentos que permitirán sanar las expresiones de odio y violencia política, razón por la cual, instó a los venezolanos a sumarse a los debates para consolidar la paz.

México reitera que no pagará por muro fronterizo con EE.UU. bajo ninguna circunstancia

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Fuente: América Economía

Ciudad de México. México no pagará de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia un muro o barrera física que se construya en territorio estadounidense a lo largo de la frontera entre ambos países, dijo el domingo la Secretaría de Relaciones Exteriores en un comunicado.

La afirmación se da luego de comentarios del presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien volvió a mencionar en su cuenta de Twitter que México pagará por la construcción del controvertido muro.

La SRE hizo saber que “como ha sostenido siempre el gobierno de México, nuestro país no pagará, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia, un muro o barrera física que se construya en territorio estadounidense a lo largo de la frontera con México. Esta determinación no es parte de una estrategia negociadora mexicana, sino un principio de soberanía y dignidad nacional”.

“Esta determinación no es parte de una estrategia negociadora mexicana, sino un principio de soberanía y dignidad nacional”, dijo la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana. 

Además, señaló que México no negociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ni ningún otro aspecto de la relación bilateral, por medio de las redes sociales o los medios de comunicación.

Comentario de Trump. “Con México como una de las naciones con mayor criminalidad del mundo, nosotros tenemos que tener el muro. México pagará por él a través de reembolso/otro”, tuiteó el mandatario estadunidense.

La SRE hizo saber que “como ha sostenido siempre el gobierno de México, nuestro país no pagará, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia, un muro o barrera física que se construya en territorio estadounidense a lo largo de la frontera con México. Esta determinación no es parte de una estrategia negociadora mexicana, sino un principio de soberanía y dignidad nacional”.

En lo referente a la violencia generada en México por el tráfico ilícito de drogas, armas y dinero entre México y EE.UU., se le recordó al presidente estadounidense que “es un problema compartido que sólo terminará si se tratan sus causas de raíz: la alta demanda de drogas en Estados Unidos y la oferta desde México (y otros países)”.

Reconoció que las organizaciones criminales internacionales han causado la muerte de miles de mexicanos, incluyendo miembros de las Fuerzas Armadas y policías, y de miles de estadounidenses. “Sólo con base en los principios de responsabilidad compartida, trabajo en equipo y confianza mutua podremos superar este reto”.

En lo referente a la posición de México en la mesa de renegociación del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se indicó que seguirá “siendo seria y constructiva, siempre poniendo el interés nacional por delante” y buscando un resultado en el que los tres países norteamericanos ganen.

“México no negociará el TLCAN, ni ningún otro aspecto de la relación bilateral, por medio de las redes sociales o los medios de comunicación”.

* Con información de Reuters y Excelsior.



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